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Una brújula en los malestares cotidianos
Lau, 02/09/2013 14:00
Registrado: 18/11/2005
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Siete de cada diez trabajadores se encuentran completamente desmotivados con su trabajo, o en los términos del estudio que les comparto a continuación, se encuentran "activamente descomprometidos". Curiosa forma de expresar una total desconexión con lo que se está haciendo.

Los datos surgen del 2013 State of the American Workplace Report (http://www.gallup.com/strategicconsu... ), un estudio que realiza la empresa Gallup para medir entre otras variables el grado de satisfacción laboral en los EEUU. La misma da cuenta de números bastante contundentes, como que el 70% de los trabajadores activos full time en este país se encuentran insatisfechos en sus trabajos.

"Of the 70% of American workers who are not reaching their full potential, 52% are not engaged, and another 18% are actively disengaged. These employees are emotionally disconnected from their companies and may actually be working against their employers' interests; they are less productive, are more likely to steal from their companies, negatively influence their coworkers, miss workdays, and drive customers away." (http://articles.latimes.com/2013... ). A su vez, semanas atrás el diario Clarín dedicó algunas páginas a hablar del avance de la "Deuterofobia" (miedo patológico a los Lunes) en el país, y de cómo cada vez se recibían más consultas médicas por el tema (http://www.clarin.com/sociedad/fobia... ).

Para completar el cuadro, me intrigó mucho encontrarme con una nota en la que se planteaba una tesis bastante particular: la idea de que tanto el malestar laboral como el impacto que distintas enfermedades mentales están teniendo sobre la población a nivel mundial (depresión y adicciones por nombrar dos cosas) podrían entenderse tanto como reacciones naturales a un sistema cultural disfuncional, y en segunda instancia, como el último bastión de rebeldía para el individuo contemporáneo. (http://www.salon.com/2013/07/31/livi... )

"The reality is that with enough helplessness, hopelessness, passivity, boredom, fear, isolation, and dehumanization, we rebel and refuse to comply. Some of us rebel by becoming inattentive. Others become aggressive. In large numbers we eat, drink and gamble too much. Still others become addicted to drugs, illicit and prescription. Millions work slavishly at dissatisfying jobs, become depressed and passive aggressive. But our rebellions are often passive and disorganized, and routinely futile and self-destructive."

Claro que como señala el autor de la editorial, Bruce E. Levine, quien viene estudiando el tema desde hace años, esta forma de entender la rebeldía resulta en un ejercicio pasivo y cuanto menos dañino para el propio individuo.

No hay que ser particularmente perceptivo para experimentar la sensación de que hay algo profundamente alienante y nocivo en la manera en que se hacen muchas cosas hoy día, que ciertos contextos actuales parecieran reforzar la pulsión de volverse más inatentos o insensibilizados. En este punto quizás sea interesante empezar a considerar ciertos malestares como brújulas orientativas más que como salvavidas de los cuales agarrarse, recursos que puedan colaborar con una navegabilidad vital más honesta y sustentable. Como se discutía con respecto al tema del aburrimiento el jueves pasado, pensándolo como una crítica activa hacia lo que hacemos y hacia lo que podríamos hacer, y usándolo, paradójicamente, como motivador en vez de intentar evadirlo. Quién sabe, quizás esta predisposición hasta puede hacer que empecemos a mirar el mapa de un modo distinto...
 
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"Boredom rooms": ¿el aburrimiento como un punto de partida?
Lau, 26/08/2013 18:11
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De la mano de una cultura del trabajo como la japonesa en la que existe la connotación de que el empleo de por vida en la misma compañía es la norma, y en la que los despidos masivos son algo casi tabú, muchas corporaciones se están viendo en serios problemas. Así, las multinacionales que han tenido que enfrentar reestructuraciones o simplemente hacer un "downsizing" del personal, acorraladas tanto por las normas explícitas como implícitas de esta sociedad, han comenzado a implementar los llamados "chasing-out rooms" o "cuartos del aburrimiento" ("oidashibeya" en el idioma original).

El concepto detrás de estos cuartos es básicamente el de servir como repositorio en el que se manda a los empleados que ya no son necesarios o cuyos trabajos ya no existen (procesos de automatización mediante), pero que las compañías no pueden o no les conviene despedir. En estos cuartos los empleados pasan semanas, y en algunos casos hasta años, haciendo tareas menores que se les asignan o bien haciendo nada. En el caso en que el empleado no tenga una tarea para hacer, los pasatiempos más comunes suelen ser leer libros o el periódico, surfear la web, y en algunos casos estudiar algo de interés particular para el empleado.

Esto último es lo que Miwako Sato se dedicó a hacer mientras estaba en esta especie de limbo laboral, según relata una crónica reciente del New York Times (http://www.nytimes.com/2013/08/17/bu... ). De este modo Sato, cuyo trabajo en Sony había sido directamente discontinuado, se dedicó a conseguir un título en enfermería hasta que finalmente los directivos la reasignaron a otra área. Pero no todos parecen tener el empeño o la suerte de Sato, y así los "oidashibeya" pueden para muchos ser un lugar de estancamiento o decaimiento.

En este sentido, lo que para varios críticos ataca el propio corazón del contrato social existente en Japón, puede bajo cierta luz ser una bendición disfrazada, permitiéndole al empleado reevaluar sus opciones de vida y hasta capitalizarse a expensas de la corporación que lo alberga.

"Sony said it was not doing anything wrong in placing employees in what it calls Career Design Rooms. (...) But the real point of the rooms is to make employees feel forgotten and worthless - and eventually so bored and shamed that they just quit, critics say."

Más allá de las diversas discusiones que abre esta tendencia, ya sea sobre su validez como práctica laboral, sobre el manejo del tiempo y los recursos personales, o sobre la naturaleza misma del trabajo a nivel corporativo, es difícil encontrar alguna crítica hacia este modelo en el que se presenta al trabajador como alguien débil y pasivo que recibe protección a cambio de lealtad incondicional. En ese sentido el contrato social implícito en Japón, donde se observan otros fenómenos que respaldan esta idea de entrega excesiva como el "Karoshi" o "death from overwork" (http://en.wikipedia.org/wiki/Kar... ), plantea no sólo una dependencia poco sana del individuo para con entidades mayores, sino una peligrosa afirmación identitaria sobre la base del trabajo que se realiza para la organización y sus intereses.

Simultáneamente habría que preguntarse qué posibilidades hay de desarrollar una predisposición a generar o administrar por cuenta propia, a pensar críticamente y a crear por fuera de las estructuras establecidas, si se orienta al trabajador de esta manera.

Dicho sea de paso, no es necesario irse hasta esta isla para poder observar fenómenos similares en otras partes del mundo, en las que quizás el "boredom room" tome otras formas pero siga igual de presente.

Para escuchar sobre el debate que generaron los "oidashibeya" en el Club I+ pasado y acerca de otras ideas sobre el tema del aburrimiento como posible potenciador, hace click aquí:

http://www.riorevuelto.org/site/inde...
 
Última modificación del comentario realizada el 26/08/2013 18:35
La invasión de los "socialbots"
Lau, 21/08/2013 18:39
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Según una colorida nota publicada hace unas semanas en el New York Times, se estima que sólo el 35% de los seguidores de la cuenta de un usuario promedio de Twitter son personas reales -el resto son "nonhuman sources" o algoritmos de alguna clase. Y es que parece que Twitter es sólo uno de los tantos espacios que están siendo copados por los robots, más específicamente por una clase de "socialbots" programados para tweetear y retweetear.

Lo interesante, es que gracias a una complejización en los procesos se está volviendo cada vez más difícil diferenciar a los humanos de los robots, ya que por ejemplo estos últimos vienen inteligentemente asociados a cuentas personales de Facebook, Reddit y otros sitios, creando un especie de entorno que simula el de una persona de carne y hueso.

Asimismo, de la mano de esta sofisticación van surgiendo nuevas aplicaciones o formas en las que sacar provecho de la creciente automatización. Ya no sólo se piensa en crear este tipo de robots para conseguir seguidores en Twitter o vender un producto, sino también para influir en procesos políticos, incidir en el mercado bursátil, atacar a gobiernos o incluso para flirtear con otros bots que recorren la Web.

Un ejemplo de manipulación política fue lo que sucedió el año pasado en México cuando se acusó al PRI (Partido Revolucionario Institucional) de intentar acallar las voces disidentes, ejército de bots mediante, saturando el sitio con una repetición de tweets y hashtags que hiciera saltar el filtro anti-spam de Twitter.

En el caso del "romance cibernético" entre robots, parece que la idea de crear algoritmos que se encarguen de coquetear con otros surgió cuando los ingenieros del sitio OkCupid constataron que tenían demasiados perfiles no humanos en su servicio de citas... y esto era claramente malo para el negocio.

De cualquier manera, esta apostilla sirve para reflejar el imparable avance de los robots (que ahora incursionan en nichos antes impensados) y para abrir una discusión acerca de las posibilidades humanas y el valor agregado en un momento en que, como se discutía en el Club I+ pasado, la tecnología se humaniza cada vez más al ritmo que el hombre se automatiza.

I Flirt and Tweet. Follow Me at #Socialbot.
http://www.nytimes.com/2013/08/11/su...  
Última modificación del comentario realizada el 22/08/2013 10:50
Histórica cobertura del fenómeno "Childfree"
Lau, 12/08/2013 13:41
Registrado: 18/11/2005
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"La carga de la justificación tiende a descansar del lado de la mujer que no tiene hijos. Raramente nos preguntamos "¿Y vos por qué tenés hijos?, en cambio es "¿Por qué no tenés"?

Esta simple pero contundente pregunta se hace la autora Lauren Sandler en el anteúltimo número de Time Magazine (http://www.fem2pt0.com/2013/08/02/ha... ), que le dedica su tapa al movimiento "Childfree" -y genera también titulares irónicos al respecto tipo "Time descubre que alguna gente no tiene hijos".

Más allá de lo tardía o parcial que pueda ser la pieza, si bien es claro que los críticos no han tenido que leer a Mariana Iglesias de Clarín (http://www.clarin.com/sociedad/Libre... ), Sandler es muy efectiva marcando dos puntos fundamentales, por un lado, esta carga inversa en la justificación que marcaba al comienzo, fruto de la absurda axiomatización de la paternidad; por otro, el carácter cuasi hipnótico de esta cultura en la que muchas veces te encontrás haciendo cosas que ni vos mismo podés explicar, al mejor estilo de los personajes de la última película de Danny Boyle,"Trance".

"For 15 years at four different universities, demographer Stephanie Bohon has asked students if they intend to have children. "They all raise their hands," she says, "and then I ask why-and no one has an answer for me. That's what a social imperative does." The cultural noise about motherhood has become such a constant din that many of us don't even notice it."

A su vez, Sandler no se queda sólo con testimonios y argumentos de los propios defensores del modelo "Childfree", también ofrece algunas estadísticas recientes muy interesantes:

"The birthrate in the U.S. is the lowest in recorded American history, which includes the fertility crash of the Great Depression. From 2007 to 2011, the most recent year for which there's data, the fertility rate declined 9%. A 2010 Pew Research report showed that childlessness has risen across all racial and ethnic groups, adding up to about 1 in 5 American women who end their childbearing years maternity-free, compared with 1 in 10 in the 1970s."

Parte de cierta retracción del estigma de "no ser padres" tiene que ver con el lenguaje, y es por eso que aquellos que deciden no tener hijos prefieren ser llamados "Childfree" por tener una connotación más positiva y fiel a sus motivaciones, como explica Laura Carroll, autora de The Baby Matrix (http://thebabymatrix.com/... ) : "Childlessness is for someone who wants a child but doesn't have one. It's a lack. I'm not lacking anything"

Lamentablemente el arte de portada del artículo de Sandler, donde se ve a una pareja muy estilizada retozando plácidamente en la playa, todavía evidencia cierta ambivalencia con el tema, presentándolo de manera frívola y alimentando las construcciones que plantean que hay algo intrínsecamente egoísta en esta elección (como cuando con los "DINKS" se hace hincapié en que el punto es que pueden gastar más en ellos mismos).

También les quiero dejar el comentario de Lisa Hymas, quien acuñara el término "GINKS" ("green inclinations, no kids"), que plantea que el artículo de TIME pasa por el alto el aspecto ecológico y si se quiere desinteresado de no tener hijos (http://grist.org/living/time-mag... ). Y finalmente, cito a Mary Elizabeth Williams de Salon.com que nos recuerda que si bien la presión cultural recae sobre todo en la mujer, sería bueno también empezar a incluir a las voces masculinas en el asunto: "wouldn't it be nice if Time had done more to acknowledge that reproductive choice means choice for men too?"

¿Será cuestión entonces de chasquear un poco los dedos a ver si se sale de este "trance auto-inducido"...?

Encuesta online sobre el tema: http://ideas.time.com/2013/08/01...  
Última modificación del comentario realizada el 13/08/2013 16:35
"Nutricionismo corporativo": no confíes en esa etiqueta
Lau, 05/08/2013 15:16
Registrado: 18/11/2005
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Leer la etiqueta de un producto puede ser una de las tareas más engorrosas, y muchas veces, difíciles de hacer... al menos sin una computadora cerca para poder buscar aquellos ingredientes cuyo origen no alcanzamos siquiera a imaginar. Pero en verdad, comprender las sustancias y procesos detrás de los alimentos que consumimos todos los días es sólo el comienzo, también se requiere un visión integral y contextualizada que ayude a ordenar esa información, así como también un fuerte escepticismo hacia la industria alimentaria.

Por todo esto, quería compartir con ustedes algunos fragmentos de una entrevista a Gyorgy Scrinis, autor del interesante libro "Nutritionism: The Science and Politics of Dietary Advice (Arts and Traditions of the Table: Perspectives on Culinary History)" (http://www.amazon.es/Nutritionism-Po... ). El libro de Scrinis toca numerosos temas, pero fundamentalmente ataca ideas y prácticas muy arraigadas hoy día en la industria de la alimentación, tanto en relación a la manera en que las corporaciones desarrollan nutricionalmente sus productos, como en la forma en que las promocionan para generar demanda.

"Through their ability to overwhelm consumers with nutritional and health claims on food packaging and in advertisements, food corporations have become the primary disseminators of the most simplified and reductive understanding of food and nutrients in the present era of functional nutritionism."

Una de las primeras cosas que señala Scrinis es la peligrosa tendencia a evaluar los llamados "techno-foods" (aquellos alimentos que han sido fortificados con vitaminas, minerales, proteínas, etc., o bien bajos en grasas, calorías, sal o azúcar) de forma fragmentaria, analizando ingredientes aislados en vez de considerar toda la composición:
"...the value of a food is reduced to its single functional ingredient. . . . This logic is flawed in that it fails to consider the complexity of food composition and the interactions amongst food components".

Esta práctica, como bien se advierte en la nota, no es sólo característica del accionar de las empresas, sino también de los círculos científicos y de instituciones públicas que han moldeado políticas basándose en esto: "The focus on single, isolated, decontextualized nutrients has been a long-standing feature of scientific research since the mid-nineteenth century and of dietary guidelines since the 1970s."

Una segunda idea asociada a esto tiene que ver con la noción de que estos "functional foods" terminan jugando un rol crucial en el "trade-off" nutricional con el que el consumidor se auto engaña diariamente, ingiriendo estos productos para compensar faltantes o mitigar excesos que considera que tiene en su alimentación.

"A prime reason for having diet soda in existence at all is to compensate for other indulgences-it's an equation, a numerical trade-off, and perhaps a little game we play with ourselves. Thanks to Atwater we know that a one-calorie soda leaves a hole that a 500-calorie piece of pie could fill."

También hay todo un apartado en el artículo (que a su vez extrae fragmentos del libro) sobre la tecnología como un arma de doble filo, en el sentido de que muchas veces termina constituyéndose como un remedo, una solución fácil ("techno-fix") a problemáticas más complejas que trascienden el hecho de ponerle vitaminas a un alimento procesado.

...y por supuesto no podíamos dejar de mencionar el marketing de la nutrición, cuyo funcionamiento es descripto esquemáticamente aquí: "One of the aims of nutritional marketing is to create what I refer to as a nutritional facade around a food product-an image of the food's nutritional characteristics and benefits. This nutritional facade then becomes the focus of food marketing campaigns. The other purpose of a nutritional facade is to cover up or distract attention from the underlying ingredients and processing techniques used to manufacture a food. Nutritional marketing typically focuses on the presence or absence of one or two nutrient components of a food"

Para hablar de las prácticas irresponsables en el área del marketing nutricional se acuñó el término "nutri-washing", es decir el lavado de cara que muchas empresas hacen de sus productos para poder venderlos como saludables. Dos ejemplos de esto son la manera en que se suelen promocionar alimentos procesados con dosis insalubres de azúcar y aditivos como los cereales para el desayuno, o el caso de la exitosa "Vitaminwater", la cual contiene algunas vitaminas y minerales agregados pero también saborizantes y 32.5 gramos de azúcar por botella (la coca tiene 39 gramos por lata. Más data: http://www.time.com/time/business/ar... ).

No parece casual que en una cultura que promueve la disociación y el reduccionismo en muchos otros ámbitos de la vida, afloren estos enfoques parciales sobre los nutrientes, los alimentos y el funcionamiento de nuestro cuerpo. Recomiendo entonces una mirada al material completo, aunque más no sea porque esto puede afectar el modo en que miremos las etiquetas de los productos que consumimos de ahora en más.

That's not natural or organic: How Big Food misleads
http://www.salon.com/2013/07/20/that...  
Última modificación del comentario realizada el 05/08/2013 15:55
"Mommy cards", un nuevo giro en la pérdida de la identidad
Lau, 29/07/2013 16:19
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Al clásico "enroque" de la foto de perfil en Facebook (sale la foto de la persona, entra la del hijo/a), hay que sumarle otro ejemplo en la lista de manifestaciones del síndrome de "pérdida de la identidad" que afecta a muchas madres hoy: las "mommy cards".

En un continuo con algunos fenómenos ya analizados aquí como el acaparamiento del relato o la innecesaria mediatización de la maternidad en las redes sociales (http://www.riorevuelto.org/site/inde... ), les dejo esta mini-tendencia que consiste en una certificación de la pérdida de aquello que irónicamente se denomina "pre-child identity" (la identidad pre-hijos de una mujer).

Las "mom cards" son tarjetas que a la usanza de las tarjetas de negocios tradicionales establecen el nuevo status de su dueña, con datos de sus hijos y alguna que otra información particular. La supuesta utilidad de las mismas está relacionada con el hecho de que cuando los chicos entran al jardín muchas madres empiezan a vincularse con otras, por lo que una tarjeta que las identifique rápidamente (así como a sus hijos) resulta fundamental, en especial a la hora de coordinar salidas o tardes de juego.

"...rather than fight this loss of pre-child identity that seems to be an inevitable part of motherhood, a growing number of women are embracing it and marketing themselves via the latest must-have parenting tool - the "mummy card"."

Una de las explicaciones que ensaya la siguiente nota que referencia la tendencia, es que debido al retraso de la maternidad más mujeres pasan una mayor cantidad de años trabajando antes de tener hijos, y por esto surge la necesidad de definirse en términos similares a los utilizados en el ámbito profesional/laboral.

Pero si ya definirte a través de lo que hacés resulta un reduccionismo brutal para una persona, este nuevo giro lleva las cosas un poco más lejos. Es particularmente llamativo que si bien varios modelos incluyen el nombre de la madre al lado de su nuevo "status", también existen modelos en los que ni siquiera aparece el nombre de la mujer, sino que se la identifica a través del vínculo con sus hijos ("mamá de pepito y juanita"). En otros casos solamente figura el nombre propio, sin apellido, como si de todas formas no fuera muy importante completar esa información... o no les hubiese alcanzando el lugar poniendo los nombres, edades y alergias de los nenes.

Para cerrar y a tono con el paradigma de madre más cínica que ya nos hemos acostumbrado a ver ("Martini moms" y otros exponentes), algunas proponen un estilo más honesto y descarnado en sus tarjetas de presentación: "Madre de Leticia y Hugo, disponibles para jugar en tu casa porque la nuestra es un lío. Yo llevo el vino".

http://www.dailylife.com.au/life-and...
 
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Cuando la película "es" la publicidad
Lau, 24/07/2013 18:31
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Si el "product placement" ya venía siendo una práctica común en el ámbito artístico, en particular en la industria del cine y la televisión, el siguiente -y lógico- paso era la idea de la customización de los guiones para directamente construir piezas artísticas en torno al producto que se quisiera promocionar. De este modo, en los últimos años corporaciones sin ningún tipo de vínculo con el entretenimiento o el arte vienen experimentando con este modelo, en particular en la web (http://www.springwise.com/teen-reali... ). La idea ya no pasa tanto por introducir una publicidad en una película, sino por hacer de la película una pieza de promoción.

El exponente más reciente de esta perversa vuelta de tuerca es el film "The Internship", protagonizado por Vince Vaughn y Owen Wilson a estrenarse próximamente. La película, como comenta una reseña del New York Times, es el sueño de todo departamento de marketing, ya que a través de su trama y los personajes que presenta sirve como un perfecto dispositivo publicitario para Google (promocionando tanto sus productos como la idea misma de la empresa y lo que implica trabajar allí).

La historia está centrada en dos amigos que luego de perder sus trabajos como vendedores aplican para realizar una pasantía en el campus de Google. El guiño pasa por el hecho de que ninguno tiene conocimientos tecnológicos y que sus edades superan los estándares de Silicon Valley.

"Google clearly thinks the film can do wonders for recruiting. Last month, Larry Page, Google's chief executive, said the company had participated because the movie made computer science cool and might encourage people to pursue it. Last week, Google drove employees and interns in buses to see the movie, drink at an open bar and see Mr. Vaughn, Mr. Wilson and Mr. Levy in person."

Más allá de que el director del film, Shawn Levy, se esfuerza en aclarar que siempre tuvo el control creativo, que la película "fue irreverente" y que no estaba respondiendo a ninguna otra agenda que no fuera la de entretener, es difícil no dudar al menos un poco tanto de su maniobrabilidad creativa como de sus motivaciones, en particular al observar el estado de postración ante las corporaciones en el que parece encontrarse el artista promedio hoy día.

A Feature Film, Starring Google
http://bits.blogs.nytimes.com/20...
 
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"Camp Grounded": los adultos que jugaban a ser niños
Lau, 15/07/2013 16:21
Registrado: 18/11/2005
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Luego de sufrir un severo cuadro de estrés y agotamiento producido por largas horas de trabajo y una vida poco saludable, el periodista Matt Haber se propuso experimentar por un par de días el programa "Camp Grounded", un retiro voluntario creado por la organización Digital Detox (http://thedigitaldetox.org/... ). Sin embargo, más allá de la invitación un tanto esperable a "desconectarse", llama la atención el enfoque de esta organización.

Según la descripción del cronista, cuando uno llega a "Camp Grounded", un antiguo cuartel de Boy Scouts abandonado y ahora reciclado en las afueras de San Francisco, algunas de las inscripciones que pueden leerse en carteles de madera pintados son:

a) No están permitidos los dispositivos tecnológicos
b) Prohibido hablar de trabajo (dejar tu ocupación y títulos afuera)
c) Prohibido hacer "networking"
d) No se habla de las edades

Y esto no es todo, cada asistente a este retiro de tres días tampoco puede usar su nombre real. Aquí todos se manejan con nombres de fantasía, como cuando eran chicos y jugaban inventando historias. Esto no es una casualidad, ya que la iniciativa apunta precisamente a generar una especie de regresión temporalizada en la que los adultos puedan salirse de sus rutinas y volver a la niñez por un rato. En palabras de los propios creadores, el programa consiste en "three days of color wars, talent shows, flag-raisings and other soothingly regressive activities".

Si bien el foco en principio pareciera estar puesto en la idea de la desconexión tecnológica, entendiendo que el malestar y el estrés comienzan con la hiperconexión -un diagnóstico corriente a esta altura-, vale destacar el enfoque infantilizado y "retro" de la propuesta. Desde la estética general del campamento, a las actividades que se realizan (se cierra con una fiesta símil graduación ambientada en los 80s), el "vibe" que se trasmite es claramente el de añoranza de tiempos pasados. El presente, y con él una adultez en crisis, parecen evocar algo más cercano a la ansiedad o la indecisión.

"Camp Grounded, Digital Detox's biggest event thus far, was designed less to be a spiritual journey than a whimsical return to childhood. Campers, who spent $300 for the weekend, were sent maps, instructions and a suggested packing list designed with a self-consciously retro style that wouldn't be out of place in a Wes Anderson film."

Por si quedan dudas de que una de las cuestiones fundamentales que se debate en el trasfondo es la constante dualidad simplicidad vs complejidad, es interesante remitirse a la filosofía con aires budistas de uno de los co-fundadores de Digital Detox, en el sentido de que se hace referencia a tener plena consciencia del presente y a la importancia de permanecer en el momento: "There's always going to be more media, more to do outside of where you are. The only moment that matters is right now."

Así ,"Camp Grounded" se convierte en una perfecta postal que refleja elocuentemente esta batalla entre una sensiblidad naif maravillada con lo despojado y una construcción madura que saque verdadero provecho de la adultez. A su vez pone en relieve aquellas problemáticas cruciales para el individuo hoy: ¿cómo nos llevamos con el paso del tiempo?, ¿cómo conformamos nuestra identidad? y ¿qué relación tenemos con nuestro trabajo?

No es casualidad que la palabra "grounded" en el inglés tenga varios significados, uno de ellos referido al hecho de "estar castigado" o de "estar en penitencia", una figura común en la infancia o temprana adolescencia. Por otro lado, ¿quién hubiera pensado que eso que muchos detestaban de chicos, el campamento de verano o la colonia de vacaciones a la que te mandaban forzadamente, podría convertirse en algo remotamente atractivo de grandes?

http://www.nytimes.com/2013/07/07/fa...  
Última modificación del comentario realizada el 18/07/2013 18:20
Arreglos "LAT", ¿últimos coletazos de un modelo en crisis?
Lau, 08/07/2013 13:41
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Como bien indica la editorial de Clarín publicada la semana pasada, el fenómeno de los LAT (del inglés Living Apart Together), es decir las parejas que deciden vivir en casas separadas, no es nuevo. Lo que sí es novedoso, es la creciente aceptación social que está teniendo esta modalidad.

Al igual que con los "singles" en su momento, ya resulta familiar la sintomática respuesta de esta cultura en la que ante el cuestionamiento de facetas más tradicionales se intenta negar u ocultar una discusión... hasta que ya no queda más remedio que abrir el diálogo, un poco empujados por las circunstancias de época.

De este modo, tal vez algunos se desayunen con que el fenómeno LAT ya no es patrimonio exclusivo de los EEUU, y que según la última encuesta anual de hogares de la Ciudad de Buenos Aires en los últimos treinta años ese tipo de hogares casi duplicaron su participación. Al mismo tiempo, se estima que en Inglaterra una de cada diez personas tiene esta clase de arreglo y que en los EEUU 3.5 millones de parejas asumen este estilo de vida (un dato más actualizado que el ofrecido por Clarín que responde el censo de 1990).

Algo curioso es que aquellos que se deciden por esta modalidad no son sólo parejas que han tenido largos matrimonios y que recurren a esta medida para oxigenar la relación o para evitar el divorcio. Según el Economic and Social Research Council que se dedicó a estudiar los arreglos LAT en Inglaterra, una proporción nada despreciable dentro de este conjunto eran menores de 35 años (un 61%).

Indagando en algunas de las motivaciones detrás de esta tendencia, uno de los argumentos más escuchados tiene que ver con la intención explícita de evitar el desgaste y la rutina que vienen aparejados con la "convivencia absoluta". Casi podría pensarse como una medida preventiva ante el paso del tiempo y el acostumbramiento, un aspecto clave que abre toda una gama de interrogantes en torno a las estrategias de auto-preservación de la pareja, los grados de libertad en la misma y la articulación virtuosa con las nuevas dinámicas urbanas (trabajos más demandantes, numerosas actividades, conectividad continua, etc).

A su vez, recorriendo el abanico de matices que va desde los modelos más tradicionales hasta llegar a los arreglos LAT, una subtendencia pintoresca que quizás podría ser considerada una antesala a esto, es la de las parejas que viven juntas pero no comparten cuartos. Así, respaldados por estudios que indican que la calidad del sueño disminuye considerablemente al compartir el lecho, y haciendo prevalecer un espíritu práctico a la hora de dormir, muchos eligen tener dos cuartos en la misma casa. Sobre esto comenta David Randall en su reciente libro "Dreamland: Adventures in the Strange Science of Sleep": "Architects and construction companies surveyed by the National Association of Home Builders predict that by 2016 more than half of all new custom-built homes in the United States will have separate master bedrooms." (www.salon.com/2012/08/14/sepa... )

Si bien se hace patente lo difícil que es discutir ciertos temas, y probablemente recién se esté tocando la punta del iceberg de lo que implica un debate profundo sobre la pareja, es sin dudas positivo encontrarse con una mayor difusión de noticias como ésta. De hecho, el camino recorrido puede rastrearse observando el lugar que fue ocupando el fenómeno LAT en los medios durante la última década, pasando hace unos cuantos años de ser referenciado fundamentalmente como una excentricidad aislada en secciones como "Home and Garden" (http://www.nytimes.com/2006/05/04/ga... ), a figurar como apostilla en la tapa del diario dominical y ser discutido en la sección "Sociedad" (http://www.clarin.com/sociedad/parej... ). Quién sabe, quizás para dentro de unos años aparezca en primera plana con un titular completo...
 
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"Neuro-boom": reduccionismo en su máxima expresión
Lau, 01/07/2013 15:51
Registrado: 18/11/2005
Comentarios: 316

Los neurocientistas bien podrían ser los tarotistas del futuro, y así sin más que mirar una tomografía por resonancia magnética de tu cerebro (http://www.guardian.co.uk/science/20... ) en vez de tu mano decirte por qué sos como sos y qué podés esperar, desde descifrar de dónde vienen tus inclinaciones políticas o tus gustos estéticos, hasta explicar por qué estás deprimido o podrías ser un adicto. Y si te parece que estoy exagerando basta con abrir el diario y leer las noticias más recientes sobre este tema (http://www.salon.com/2013/06/30/you_... ) o descubrir la última novedad en el campo de las neurociencias, que en los últimos años ha dado lugar al surgimiento de disciplinas como la "neurofilosofía", la "neuroestética" o la "neuropolítica", entre otras.

En esta línea la nueva estrella parece ser la recién llegada "neurocriminología", cuya premisa no hay que ser adivino para anticipar. Esta disciplina se propone utilizar la neurociencia para entender y prevenir actos criminales, trazando una relación entre las malformaciones cerebrales y anomalías funcionales que pueden observarse mediante técnicas de resonancia magnética, y la predisposición de una persona a cometer actos de violencia (http://online.wsj.com/article/SB... ).

Cualquiera que leyera esto podría confundir realidad con ficción, remontándose a escenarios dignos de películas como "El vengador del futuro". Sin embargo es paradójica la sensación que genera esta clase de noticias, ya que si bien por un lado se percibe un claro avance en lo tecnológico, por otro lado también se hacen tangibles lecturas deterministas y pulsiones irracionales que nos conectan más con la edad media que con una sociedad avanzada.

Probablemente este vínculo entre lo moderno y lo antiguo no sea casualidad, en un momento en que en distintos ámbitos de la cultura actual parece haber una discusión o una puja contante entre estas dos facetas opuestas. De la mano de esto quiero destacar una tendencia que se ha referenciado bastante en el último tiempo en Club I+, y que tiene que ver con el fenómeno del auge "parareligioso" y la fascinación con lo sobrenatural o esotérico en un marco de creciente complejización técnica y de gran conflicto para el individuo. Simultáneamente dentro de esta tendencia se ha llegado a hablar del "neurofundamentalismo" como una manera de entender al individuo y la realidad a través de un prisma acultural lindante con el dogmatismo religioso.

Para más sobre cómo esta fenomenología parareligiosa está moldeando las predisposiciones y cosmovisiones actuales recomiendo escuchar la última reunión del Club I+: http://www.riorevuelto.org/site/inde...

Tendencia relacionada: http://www.independnet.org/site/inde...  
Última modificación del comentario realizada el 04/07/2013 14:48

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