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Los juegos del sentido
Vicky, 29/04/2014 16:51
Registrado: 20/02/2014
Comentarios: 9

Último comentario de Charly, 03/05/2014 00:36
¿Cada cuánto te preguntás cuál es el sentido de tu vida? Es de esos interrogantes que parecieran vivir en un reino casi hermético, lejano a la realidad cotidiana.

Indudablemente, solemos examinar estas cuestiones cada vez menos. Porque es incómodo, porque nos cuesta encontrar respuestas, o peor...esas respuestas distan significativamente de nuestras expectativas. A no desesperarse. Curiosamente, pareciera que la tercer opción es la que tiene mayores probabilidades de éxito, porque si podemos reconocer que hay una diferencia entre expectativa y resultado, queda evidenciado el costo de oportunidad de la potencialidad no explorada.

Ahora, también se podría indagar acerca del tipo de resultado que se busca. A quienes eventualmente respondan "yo sí sé cuál es el sentido de mi vida", les preguntaría si pueden respaldar la calidad del casillero en el que decidieron pararse. ¿Es un sentido que defiende tu energía vital? ¿Es un sentido regenerativo? ¿O es pan para hoy y hambre para mañana?

Detrás de la pregunta se esconde la búsqueda y tener una búsqueda por delante como la del sentido de la propia vida es la aventura por excelencia.

Tenemos que buscar la tensión del cuestionamiento crítico en vez de palpar tímidamente alrededor de las cuestiones importantes y preguntarnos más, poniéndonos el sombrero de detectives en búsqueda de lo mejor.
 
Última modificación del comentario realizada el 30/04/2014 18:53
A las puertas de un fin de semana largo y, por falta de la reunión, temo que se hará real la posibilidad de no tener siquiera un mínimo roce de ideas, así que aquí me planto frente a este escrito (con esa ilustración quirográfica que desafía al intercambio de argumentos en este ring del pensamiento crítico) y digo: Estoy bastante de acuerdo con muchos de los puntos aquí expuestos, pero cuando se toca el tema de los "costos de oportunidad" mi nivel de acuerdo baja de manera ostensible.

Leyendo alguna de las muchas definiciones que pululan por la red de "costo de oportunidad", elijo esta (aún a sabiendas del costo de oportunidad cognoscitivo de haber elegido otra mejor):

"...Debido a la escasez de recursos, se hace una decisión de usar los recursos en una de infinitas posibilidades. Por ejemplo, si $4 pueden comprar una taza de café o dos helados, si compras un taza de café, el costo de oportunidad será dos helados. Los costos de oportunidad son " las alternativas altamente valiosas que se debe renunciar cuando una toma la decisión de usar los recursos en determinada opción..."

Se me hace que puede resultar infinita la búsqueda de todos los posibles "costos de oportunidad".

Entonces persiguiendo el encuentro de la mejor oportunidad mediante un proceso complejo y de límites difusos, recuerdo (y conjeturo que habrá algo que me sirva para fortalecer mi argumentación en este escrito) el cuento de Borges: "El jardín de los senderos que se bifurcan", allí se puede leer este párrafo:

"... En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'u i Pên, opta -simultáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también, proliferan y se bifurcan. De ahí las contradicciones de la novela. Fang, digamos, tiene un secreto; un desconocido llama a su puerta; Fang resuelve matarlo. Naturalmente, hay varios desenlaces posibles: Fang puede matar al intruso, el intruso puede matar a Fang, ambos pueden salvarse, ambos pueden morir, etcétera. En la obra de Ts'ui Pên, todos los desenlaces ocurren; cada uno es el punto de partida de otras bifurcaciones..."

La existencia de esta red de opciones que crece de manera exponencial es, a mi entender, solo la mitad del problema, aún debemos encontrarnos con otra dificultad que, a los efectos de su fácil recuerdo, la han bautizado como "El Asno de Buridán" (http://es.wikipedia.org/wiki/Asn... ), el centro argumental es una situación donde "algunos críticos imaginaron el caso absurdo de un asno que no sabe elegir entre dos montones de heno, y que a consecuencia de ello termina muriendo de inanición. Se trata de una paradoja, ya que, pudiendo comer, no come porque no sabe, no puede o no quiere elegir qué montón es más conveniente, ya que ambos montones le parecen iguales".

Obviamente no creo que uno debe, como el asno del cuento, quedarse inmóvil ante una decisión, también estoy convencido que siempre debemos explorar, al aparecer una "bifurcación" de nuestro sendero, las diferentes alternativas, evaluar sus beneficios, sus costos y luego proceder con la más conveniente de las sendas y, por supuesto, no es mi fin proponer una contemplación estática, sino simplemente reflexionar que la búsqueda de la mejor opción para explotar nuestros recursos vitales, puede encerrar, vaya paradoja, una pérdida irreparable de uno de los recursos no renovables que tenemos: el tiempo.
 

Daniel , 30/04/2014 18:11
Registrado: 04/04/2009
Comentarios: 44

Sin duda un clásico de los Clubes, quizás nunca trabajado en el foro y ahora felizmente posibilitado por el comentario de Viq y la inspirada resonancia en Dani.

Tiendo a pensar que ambas facetas del problema tal como lo planteás tienen una estrecha relación, y prácticamente podrían ser consideradas como un solo concepto.

La proliferación exponencial de opciones, como la llamás vos, y la eventual parálisis por "indecidibilidad", son, en realidad, el mismo fenómeno: la crisis del obsoleto sistema de navegación de opciones que viene por defecto con la Cultura Central y que cuesta tanto re-entrenar.

Este "sistema" estaba pensado para resolver navegaciones de árboles o mapas de decisiones basados en algunas premisas, que podríamos resumir en:

a) relativamente baja cantidad nominal de opciones.

b) discreta diferencia entre "resultados".

c) relacionada con la b): ninguna de las opciones alteraba significativamente la fisonomía del mapa (árbol más bien estático).

d) relacionada con c): la fase de indecisión, ya sea por estar analizando las opciones o por cualquier otra razón, no sólo no revestía beneficios sino que acarreaba costos, algo así como un "beneficio cesante" o costo de mantenimiento.

El tema es que el Juego de las Decisiones (uno de los Juegos del Sentido, si se quiere), es una de las estructuras que más vertiginosamente está cambiando en el escenario del mundo contemporáneo.

Los nuevos árboles de decisión que se le presentan al ser humano crítico (y que se anime a navegarlos) no sólo no cumplen con las mencionadas premisas, sino que se caracterizan por rasgos exactamente opuestos:

Nuevo a): la cantidad de opciones ha explotado tan violentamente, que hace palidecer casi cualquier escenario del pasado. Nuevas variables y nuevas accesibilidades (o inaccesibilidades) no hacen otra cosa que ejercer su carácter multiplicativo.

Nuevo b): La explosión numérica no se queda ahí: emergen nuevos "layers" cualitativos, destrozando lo que quedaba de comparabilidad complaciente: ¡hay cada vez más diferencia entre las ramas del árbol!

Nuevo c): ¡La explosión cualitativa tampoco se queda ahí! El peso de ciertas ramas es tan potente que conmueve y re-estructura la fisonomía misma del árbol. ¿Te vas a quedar con una rama "común", teniendo la chance de acceder a alguna de esas "súper ramas"?

Nuevo d): todo lo anterior junto con la ampliación de la disponibilidad temporal, genera un proceso paulatino de disminución de los costos de mantenimiento de la indecidibilidad, e inclusive la incursión en un inesperado terreno de "superávit"! ¡La lógica del "gap year" llegó para quedarse!

El mantener viva la posibilidad de acceder a las "súper ramas" es algo tan jugoso que hace emerger un nuevo "negocio existencial": la gestión de esa latencia, que va acompañada inclusive (de la mano del coleccionismo compulsivo de experiencias tan en boga) de un rédito inmediato más allá de las opciones que se terminen efectivizando.

Poniendo como ejemplo el "gapper": la latencia no sólo le aporta una mayor chance de elegir mejor, más perspectiva, etc., sino que le da una experiencia en sí misma (el gap) que se constituye como un capital vivencial que rivaliza inclusive con los territorios de destino vinculados a las decisiones en proceso y que motivaron en un principio ese gap.

Es curioso porque esta dinámica no debería considerarse en sí misma como algo positivo, sino que refleja el catastrófico derrumbe del valor percibido de los territorios más estructurados a los que los procesos de decisión individual te puedan terminar llevando.

Por eso resulta crucial que en una nueva Cultura Independiente aplicada a las decisiones individuales se combinen equilibradamente la percepción y el festejo de la complejidad y las posibilidades con un instinto operativo que estimule a la decisión activa; por más placenteros que sean los gaps sólo deben servir para bajarse de inercias espurias y árboles petrificados y adentrarse de una vez por todas en la mejor de las ramas que tu imaginación y tu pasión por construir lo real te permitan acceder.

 

Charly, 01/05/2014 17:18
Registrado: 17/11/2005
Comentarios: 99

Antes de adentrarme en la respuesta a la intervención de Carlos, quisiera declarar que, leyendo con mayor detenimiento el comentario inicial de Victoria, me doy cuenta que le erré al enfoque que, entiendo ahora, le quiso dar.

Ella plantea preguntas acerca de "cuál es el sentido de la vida", imagina que este cuestionamiento cada vez se hace menos, es decir que uno tiende a no confrontar las ideas propias sobre "destino buscado" y "lugar en que efectivamente estoy" y yo asumí, equivocadamente, que el tema era los mecanismos de decisión. Luego, acrecentando su enfoque, plantea la necesidad de indagar acerca de la "calidad" de las elecciones que tomamos en orden a la "sustentabilidad" y a la "regeneratividad".

Todo esto no lo comprendí en la crepuscular noche del miércoles que escribí, pensé que ella agitaba la capa roja de los mecanismos de decisión y, sin meditarlo ni un segundo, arremetí ciego como un toro embravecido (bueno... tal vez no sea para tanto...).

Hecho este descargo, ahora surge la respuesta de Carlos, sobre ella entiendo su análisis y descripción de la transformación de las características que asume la "nueva navegación":

Nuevo a) es el viejo a) pero elevado a la "n" potencia, con un arrojo no exento de riesgos sugiero que es lo mismo, pero mucho más.

Nuevo b) aquí sí hay un cambio, aparentemente la densidad de casos fuera de las zonas promedio se incrementa, entre una sima y una cima (... lo que puede una letra en mi peregrino intento de parecer sofisticado) las distancias ahora son enormes.

Nuevo c) enmarcado en mis clásicos ejemplos de heladerías (así como Forrest Gump decía "La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar", están autorizados a pensar que para mí el mundo es una heladería, aunque en ellas sí sabes que te va a tocar) si mi objetivo es el "chocolate", no tendría dudas acerca de que hacer entre vainilla y chocolate, pero si las "súper ramas" a elección son: Chocolate amargo, o Chocolate nero, o Chocolate volta, o Chocolate tartufo, o Chocolate Tentación, el proceso de selección se alarga y exige otro tipo de análisis y valoraciones, imaginemos lo que será en situaciones de complejidades crecientes y de diferenciaciones muy finas.

Por último una parte del párrafo final es muy interesante: "...Por eso resulta crucial que en una nueva Cultura Independiente aplicada a las decisiones individuales se combinen equilibradamente la percepción y el festejo de la complejidad y las posibilidades con un instinto operativo que estimule a la decisión activa..." todo el párrafo me remite al ejercicio constante de análisis costo/beneficio, es decir a una siempre presente conciencia de que generar un análisis perpetuo, que suspenda el proceso decisorio, es casi tan estático y pernicioso como una mala decisión.

Y entonces, ahora sí, llego a una idea que me deja más conforme: Tal vez haya que generar un "piso mínimo decisorio" el cual, combinado con el desgaste temporal del proceso, dispare en ese "instinto operativo" una señal de alerta que me indique que ya están dadas las condiciones mínimas para pasar del pensamiento a la acción, que salí del estado "vainilla" y ahora navego entre gamas aceptables del infinito chocolate.

Y hago esta distinción porque una vez que estás por encima del piso mínimo, el paso del tiempo invertido en seguir destilando la mejor opción, adquiere otro carácter, ya que no lo gastas en el campo de la pérdida, sino que lo gastas en el terreno de la ganancia.
 

Daniel, 02/05/2014 21:50
Registrado: 04/04/2009
Comentarios: 44

Dani, cuatro cosas:

1) Yo no creo que el toro embravecido estaba tan errado, ya que la frase del comentario de Viq "...si podemos reconocer que hay una diferencia entre expectativa y resultado, queda evidenciado el costo de oportunidad de la potencialidad no explorada." es la clave en todo este asunto.

2) La metáfora de la heladería conlleva una pequeña trampa: los gustos de helado son más bien comparables entre sí, y sobre esa equivalencia emerge el remanido "sobre gustos no hay nada escrito".

Las decisiones, si bien también son en algún punto "gustos", incursionan en la eventual diferencia cualitativa entre ellas, y entonces es en donde se torna esencial la discusión del tema: estamos hablando de opciones que, en algunos casos, de equivalentes puedan no tener nada.

3) A los efectos de comprender mejor el tema del gap versus los destinos de decisión propiamente dichos, quizás sea útil pensar el gap como un territorio más: en ciertas épocas, se consideraba por ejemplo que una persona que no se había establecido (settling down) estaba en algún punto en un limbo pre-decisión!

Hoy es más común entender que esa persona elige no "decidir" en los términos de la cultura precedente, pero en algún punto el territorio de "transitoreidad" puede no ser transitorio y ser considerado como una opción en sí misma. Lo que en una cultura puede ser un estado "idle", en otra cultura puede ser el colmo de la decisión.

4) Pero lo más importante de una filosofía decisoria fuertemente apta para gestionar el Costo de Oportunidad es que más allá de si se decide o no se decide, o de la opción eventualmente elegida, la idea de cómo se convive con lo que no se eligió.

La liberación de la imaginación va de la mano de la abolición de todos los mecanismos justificatorios de las decisiones acaecidas, típicos ardides para quedarse tranquilo y no atormentarse por las alternativas.

La maximización del disfrute de lo contingente no debe ir atada al autoengaño, porque ahí es cuando se empieza a condicionar todo nuestro mecanismo perceptivo y vamos inconscientemente apagando nuestros radares.

Hay que enseñarles a las opciones a que si no son tan buenas, al menos sean buenas perdedoras.
 
Última modificación del comentario realizada el 03/05/2014 01:31

Charly, 03/05/2014 00:36
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Comentarios: 99

Una mirada crítica sobre el "Slow Food"
Lau, 16/04/2014 14:09
Registrado: 18/11/2005
Comentarios: 316

Hace dos semanas en la facultad de Agronomía, Carlos Petrini (http://es.wikipedia.org/wiki/Car... ), el fundador del reconocido movimiento internacional "Slow Food" (http://www.slowfood.com/... ) dio una charla abierta a la que tuve la oportunidad de asistir.

Qué mejor momento que éste para una charla así, pensé con cierta expectativa. Un momento en que la problemática de la alimentación se está colando insistentemente no sólo en la esfera mediática, sino que también está permeabilizando ámbitos cotidianos (planteos en los colegios, discusiones con amigos, mesas familiares, etc.)

Luego de haber asistido a la ponencia y escuchar atentamente a Petrini, debo decir que el análisis de situación que se hace, si bien por momentos da en el clavo con cierta fenomenología, me dejó decepcionada en lo que refiere a propuestas articulables a escala individual y de pequeños grupos. Aunque es rescatable cierta crítica que Petrini hace de la idea de la gastronomía actual como algo que frivoliza la problemática de la alimentación, y luego habla de que sufrimos una especie de "esquizofrenia gastronómica" en la que no se presta atención al impacto de los alimentos tanto en el organismo como en el ambiente, su visión tradicionalista termina buscando soluciones en modelos de antaño que tampoco son lo más sustentables para el individuo desde una perspectiva cultural.

Respecto de esto último, uno de los puntos álgidos del paradigma que propone el fundador de slow food es "el retorno a la tierra", y no sólo en el sentido de un fortalecimiento del circuito agricultor local (algo más o menos esperable en esta clase de discursos), sino desde el planteo de un "proyecto de vida campesino" en el que cuestiona que tan pocos jóvenes hoy quieran dedicarse a cultivar la tierra. Para ejemplificar esta postura Petrini explica que en las charlas que ha dado en distintas universidades del mundo siempre pregunta cuántos de los estudiantes allí presentes planean dedicarse a la agricultura. Los porcentajes, según él insólitamente bajos, dan cuenta del desbalance que existe en la sociedad. A su vez cierra preguntando cómo han de alimentar esos pocos futuros agricultores a todos los demás estudiantes que se dedicarán a otra cosa.

El tema es que pensar en resolver la crisis alimentaria actual a través de los mercados campesinos como Petrini indica, es algo que sólo replica un esquema de tercerización ya existente pero a baja escala. Si bien el modelo de mercados locales puede funcionar un poco mejor que la opción por default, la complejidad exponencial de la situación presente -en donde todos los días nos enteramos de algo nuevo que es tóxico para nuestro organismo- pide canales más profundos y rigurosos de testeo, certificación y provisión de alimentos que los que pueden ofrecer mercados de este tipo. Para los que hemos tenido la oportunidad de recorrer y comprar en esta clase de lugares, se termina haciendo ostensible que mientras es destacable un intento por alejarse de lo masivo, en muchos casos hay más voluntarismo e informalidad que otra cosa.

En este sentido, estos mercados no parecen lograr subsanar la cuestión del control y la confianza, dos variables cruciales hoy en día a la hora de elegir qué ponemos en nuestra mesa. Las soluciones que propone el movimiento slow food (o incluso enfoques más naive como la huertita propia), no parecen orientadas a cambiar el modelo de fondo. Un nuevo paradigma debería apuntar hacia generar circuitos descentralizados, no masivos, en donde el contacto con los proveedores sea más directo y más crítico, garantizando un mayor control por parte del individuo suelto, y sobre todo promoviendo que la persona no se desvincule del proceso de discernir y analizar qué es bueno y qué es nocivo. Es hora de cambiar la mentalidad que dicta que uno tiene que poder ir a un lugar, sea un supermercado o una feria artesanal, y comprar algo de calidad o saludable. De hecho la prerrogativa con la que hay que trabajar de ahora en más en todos los ámbitos, por más eco-friendly que se propongan ser, es precisamente la contraria.

Asimismo, hay que decir que la sugerencia de Petrini de que los jóvenes vuelvan al campo tiene connotaciones negativas también desde lo cultural. Me quedé con ganas de preguntarle algo a nuestro entusiasta orador (la charla curiosamente no estuvo abierta a un intercambio posterior): aun suponiendo que con una vuelta al campo bastara para solucionar la miríada de inconvenientes descriptos, ¿qué prospectos de desarrollo humano tiene para el individuo, más allá del bien social que pueda producir, este retorno a la vida campesina? ¿Qué impacto tiene plantearle a un adolescente que está decidiendo qué hacer con su vida que se dedique a la agricultura porque "alguien tiene que hacerse cargo"?

Con cierto tino Petrini aclara que no pretende volver al tiempo de nuestros abuelos y su sufrida relación con el campo, pero antes de que alguien pueda respirar aliviado, propone en su lugar un mero aggiornamiento de este estilo de vida -léase que los campesinos tengan la posibilidad de poder mandar a sus hijos a la universidad, ir al teatro, etc. A esto lo llama algo así como una economía de supervivencia "más espiritual" versus una economía productivista.

Esta clase de lecturas, ya sea sobre la alimentación o sobre cómo vas a planear tu vida, comparten un enfoque común que es que no se estimula a analizar las distintas problemáticas contemporáneas desde una perspectiva individual y sin sucumbir al brutal imperativo de pensar todo desde una lógica centralizada y hegemónica.

Para cerrar Petrini aboga por recuperar el placer de comer, disfrutar el ritual (por eso el "slow") llegando al extremo de hablar de la sacralización de la comida. Por definición me cuesta pensar en sacralizar algo, pero si hubiera que llegar a este punto diría que nuestra vida debería ser lo más sagrado, y no como el señor Petrini sugiere, "lo más importante es la comida". Sí, está claro que sin ella no podemos vivir, pero es una lástima que el espíritu omnipresente en la charla haya sido que no importa demasiado cómo vivas o qué hagas con tu tiempo fuera del hecho de producir la comida y consumirla... una significativa omisión para el debate de cómo mejorar integralmente nuestras vidas.

*Para los que quieran escuchar sobre los problemas del paradigma de los mercados locales y el dilema de la confianza y el control, les recomiendo escuchar la reunión 4 del Club I+ desde el minuto 00:31:26 http://www.riorevuelto.org/site/inde...
 
Última modificación del comentario realizada el 16/04/2014 20:38
Cara o ceca: tu vida y tus posibilidades en juego
Lau, 26/03/2014 15:40
Registrado: 18/11/2005
Comentarios: 316

¿Cuál es la relación que tiene el riesgo y la felicidad? Según una editorial reciente de la revista Medium, existe una relación proporcionalmente directa: cuánto más arriesgas, más ganás, o en los términos del autor de la nota más satisfecho te sentís. La trampa conceptual en la que suelen caer esta clase de artículos (y mentalidades) es confundir la noción de arriesgar innecesariamente tu vida con la de alejarse de la propia zona de confort para crecer y lograr cosas nuevas.

Uno podría llegar a estar de acuerdo con la idea de que apuntar a mayores desafíos es lo que trae un verdadero sentido de la realización y de la plenitud. Ahora bien, el hecho de que según el autor -autodeclarado "adicto a la adrenalina"- el tipo de riesgos que haya que tomar sean casi exclusivamente los que implican cierto roce con el peligro y la autodestrucción consciente, es algo decepcionante y hasta retrógrado para la época que nos toca vivir. En este sentido, esta pulsión primitiva de testeo de los límites más básicos de nuestra existencia, sea con un salto en paracaídas o practicando snowboard en un risco, tiene un correlato argumental que versa en lo siguiente "...solíamos ser testados constantemente. Nos solían perseguir leones o éramos amenazados por la naturaleza cada día. Nos hemos vuelto insensibles al riesgo y a su efecto positivo en nuestra psique". ¿La solución sería entonces volver a los tiempos de peligros inminentes y catástrofes naturales?

Creo hay riesgos que vale la pena tomar y riesgos que no, en particular cuando la discusión de fondo implica abrir el debate a cuestiones más profundas y relevantes para el individuo que tienen que ver con la medida del crecimiento personal, la idea de éxito y la de felicidad que uno tiene. Es posible que aquellos que tengan una escala muy pobre de desafíos o una idea muy simple del mundo y sus posibilidades se contenten con visualizar en pruebas o "experiencias" de este estilo los mayores logros a conquistar.

La pieza titulada "No arriesgas lo suficiente para ser feliz" corporiza un lugar ya común de esta cultura, en la que se exaltan los deportes extremos, las adicciones y hasta conducir en bicicleta por lugares inadecuados como formas de libertad, rebeldía, expresión personal, y ahora también como posibles métricas para la felicidad y la realización.

Quizás el problema no sea como indica el autor que "no tenemos suficiente riesgo hoy en día" (un vistazo a cómo vive mucha gente sugeriría lo contrario), sino que los riesgos que se corren o se buscan hoy no son los que pueden redundar en un crecimiento sustentable y capitalizable a largo plazo por el individuo. El mayor riesgo que podríamos estar corriendo es no valorar lo suficiente nuestra propia vida y honrar las posibilidades que tenemos al alcance.

You Don't Risk Enough to be Happy
http://medium.com/coffee-time-1/...  
Última modificación del comentario realizada el 26/03/2014 16:21
La privacidad, el nuevo lujo de época
Lau, 17/03/2014 15:03
Registrado: 18/11/2005
Comentarios: 316

En tiempos como éstos se sabe que la información personal cotiza alto. Lo que quizás resulta una relativa novedad es la industria que se está generando para abastecer la demanda de los que todavía no se resignan a perder privacidad. En este sentido, una editorial reciente del diario New York Times (http://www.nytimes.com/2014/03/04/op... ) reflexiona sobre cómo el afán por retener cierta privacidad se está volviendo un nuevo "bien de lujo", sólo disponible para aquellos con el tiempo o los recursos para invertir.

Desde servicios que ofrecen encriptar tu información en la nube a nuevos celulares que prometen proteger las llamadas y los mensajes de texto con software especial, el estado de situación plantea que hoy si se quiere privacidad -o simplemente la garantía de un uso adecuado de la información personal- hay que pagar.

A su vez el artículo refiere al aprendizaje que tan costosamente parece haberse hecho en los últimos años, que es que lo gratis termina saliendo caro, y que cuando las corporaciones (Google, Facebook, etc.) nos ofrecen servicios gratuitos el intercambio casi nunca resulta beneficioso para el usuario ("Si no estás pagando por el producto, vos "sos" el producto").

Es triste que los nuevos entrepreneurs y creadores en vez de ser críticos con la manera en que se produce tecnología, sólo se contenten con adaptarse lo mejor posible a la situación actual (y de paso lucrar), legitimando la comercialización de la privacidad y planteando cosas como que "hay que dejar que la gente hable con su dinero" para que se produzcan cambios en la sociedad.

Claro que la toma de conciencia y el reposicionamiento estratégico tiene que venir antes de los propios usuarios, entendiendo que si siguen apareciendo propuestas como ésta http://www.centrodeinnovacionbbva.co... , es precisamente porque se olfatea que la gente está dispuesta a vender sus datos al mejor postor...

*Notas anteriores que han trabajado este tema en mayor profundidad:

Los costos ocultos del nebuloso tecno-marketing
http://www.riorevuelto.org/site/inde...

Perdiendo nuestra "soberanía digital", un byte a la vez
http://www.riorevuelto.org/site/inde...
 
Última modificación del comentario realizada el 17/03/2014 15:36
Escape en busca de una identidad
Julieta Vaca Rossi, 10/03/2014 13:14
Registrado: 04/02/2014
Comentarios: 3

Los "gappers" vienen a creer que no son del montón que estudia, que escala profesionalmente, que construye un hogar y una familia. Ellos son diferentes. Se dieron cuenta de que no quieren esa vida, al menos no todavía. El año sabático es cada vez más común entre los jóvenes que no saben qué hacer ante el tedio y la incertidumbre proyectual. La experiencia turística se ha convertido en un consumo aspiracional e identitario para muchos, pero ¿es ésa una alternativa sustentable?

Está buenísimo que los jóvenes sientan que no tienen que seguir el camino que les ha sido trazado por la sociedad. Está buenísimo que perciban que esa vida no es orgánica. Pero es lamentable que las ganas que tienen de cambiar sus modos de vida se traduzcan en una huida. Una vez realizado el viaje, ¿cuánto tiempo pasará hasta que vuelvan a sentir esa angustia existencial? La fugacidad de sus planes debería ser un indicador de que ésa no es la mejor opción.

¿Qué pasaría si todas esas energías se invirtieran en construir un sistema de vida acorde a nuestra época y lugar de residencia? ¿Es realmente necesario viajar para cambiar de perspectiva, para "abrir la mente"? Hoy no es necesario recorrer el mundo para ser un ciudadano global, tenemos en nuestras manos las herramientas para conocer y elegir lo que mejor nos forme como individuos independientes. Tiene que ser nuestro desafío no dejarnos engañar por soluciones efímeras, como esos espectaculares viajes alrededor del mundo, para lograr avanzar hacia soluciones integrales en la construcción de nuestras vidas.


* En referencia al artículo publicado en Clarín, "Año sabático: Más jóvenes hacen un corte en sus vidas y se van por el mundo." Disponible en: http://www.clarin.com/sociedad/joven...
 
Última modificación del comentario realizada el 10/03/2014 13:17
El "e-cigarette" y una nueva glamorización del fumador
Lau, 05/03/2014 15:31
Registrado: 18/11/2005
Comentarios: 316

"La popularidad está yendo más rápido que el conocimiento. Tendremos una mejor idea de cuán seguros son estos productos en uno o dos años más, pero la pregunta es, ¿será demasiado tarde?". Esto lo comenta el Dr. Michael B. Steinberg de la Universidad de Rutgers sobre el avance del "e-cigarette". La pregunta de Steinberg resulta crucial en un momento en el que la industria del cigarrillo electrónico está explotando y su consumo se va instalando en la cultura como una nueva alternativa.

Los efectos de inhalar nicotina vaporizada, como en el caso del cigarrillo electrónico, todavía no han sido totalmente comprendidos, y si bien se lo considera menos nocivo que el cigarrillo común por el método de combustión que emplea, la evidencia es demasiado escasa como para determinar el impacto a largo plazo que podría tener sobre la población (http://www.nytimes.com/2014/02/23/he... ).

De este modo, al igual que en los inicios del cigarrillo cuando todavía no se podían prever los estragos que éste causaría en la salud, la historia podría estar repitiéndose una vez más con este nuevo dispositivo. En ese sentido quizás éste sea un punto de inflexión que determine el porvenir tanto de aquellos que fuman como de las nuevas generaciones que estarán expuestas a toda una nueva cultura del fumador.

Si bien la estetización del cigarrillo ha sido siempre una constante, es muy lamentable ver cómo los fabricantes del e-cigarette están utilizando las mismas tácticas de marketing que se usaban en los 50s o 60s (http://www.dailymail.co.uk/news/arti... ), desde recurrir a celebridades para promocionar los productos hasta emitir publicidades en la TV (algo prohibido por la ley desde hace años en varios países). Asimismo, toda una nueva gama de dispositivos similares a los e-cigarettes pero con envases amigables y múltiples sabores ha evolucionado para captar al público más joven, incluso renombrándolos como "hookah pens" o "vape pipes" para alejarse del estigma negativo del cigarrillo tradicional, aunque esencialmente sean lo mismo (http://www.nytimes.com/2014/03/05/bu... ).

Por lo tanto lo que hasta ahora constituía un frente unificado en la lucha contra el tabaco se ha dividido entre los que ven al e-cigarette como opción viable por ser menos dañina y los que lo rechazan por considerarlo inseguro. A su vez, esto genera una divisoria de aguas en materia de mentalidades a la hora de conceptualizar los riesgos: aquellos que consideran que algo es nocivo sólo cuando se ha testeado oficialmente, y aquellos que invierten la carga de la prueba considerando que todo podría ser potencialmente tóxico hasta que se demuestre lo contrario. Esto último tal vez resulte un espíritu más acorde a estos tiempos, cuando se sabe que la legislación siempre va más lento, y que si vamos a esperar que las entidades responsables expongan un potencial peligro podríamos estar apostando algo demasiado valioso.

*El tabaco continúa siendo la primera causa de muerte evitable en los EEUU con 480,000 muertes al año (http://www.cdc.gov/tobacco/data_stat... ). 
Última modificación del comentario realizada el 07/03/2014 14:11
La "burbuja artística" llega al cine indie
Lau, 24/02/2014 15:19
Registrado: 18/11/2005
Comentarios: 316

El estado actual de la industria cinematográfica independiente en los EEUU parece haber llegado a un claro "cul-de-sac": se producen más películas de las que la gente está interesada en ver. Así lo reflejan artículos recientes en los que se puntualiza que la cantidad de películas de este tipo que han inundado cines y festivales en los últimos años, lejos de ser un signo de salud y productividad, podrían ser algo contraproducente para la comunidad artística y el público. Yendo aún más lejos, se sugiere que la maquinaria productiva detrás de la industra se asemeja cada vez más a la de Wal-Mart, en el sentido de promover y sostener una producción en serie de baja calidad.

"La economía de la oferta promovió la llamada era del Wal-Mart -una abundancia de productos de baja calidad en el nombre de la "competencia". Mientras que la industria cinematográfica indie no es Wal Mart, los procesos de producción (y sus resultados) se están pareciendo cada vez más, y esto debería preocuparle a cualquiera que le importe la industria"

Es significativo -y absolutamente coherente- que en un momento de crisis artística generalizada se catalicen esta clase de procesos, permitiendo revisar el estado actual de la predisposición creativa y reflexionar sobre el impacto que tiene tanto el subsidio cultural como el económico en el arte. Quizás también sea interesante preguntarse por los efectos a largo plazo que podrían tener políticas de fomento compulsivo de esta clase de industrias, localmente referenciadas como "industrias creativas" (http://www.cmd.gov.ar/industrias-cre... ), en un panorama de sobreabundancia artística pero poca creatividad...

Resulta paradigmático que sea precisamente la industria cinematográfica "indie", considerada históricamente un reducto para voces y perspectivas "independientes", la que entre en crisis y se empiece a replantear la necesidad de decir menos, y sobre todo, mejor ("Hay demasiadas películas mediocres, olvidables y simplemente malas llegando a los cines, abrumando a la audiencia).

Por último rescato una descripción que es muy representativa de esta especie de "burbuja artística" que parece estar generándose, y que explica que hay más gente queriendo hacer cine que ir a verlo, disparando interrogantes respecto del sentido mismo de la producción y la calidad de los productos.

"El impulso por hacer una película ha excedido con creces al impulso de salir e ir a ver una al cine. Es lamentable pensar que el cine se haya convertido en un hobby para aquellos que pueden pagarlo o que tan pocas de estas películas estén teniendo algún impacto..."

America's next Wal-Mart: The indie film industry
http://www.salon.com/2014/02/22/amer...  
Última modificación del comentario realizada el 26/02/2014 15:15
La amistad y la pareja, ¿dos conjuntos disjuntos?
Lau, 17/02/2014 14:43
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Comentarios: 316

En una cultura en la que un consejo "post-ruptura" muy común que se suele oír es que es conveniente cortar todo tipo de relación con los "ex" (quizás de la mano de creencias obsoletas respecto de la inviabilidad de la amistad entre el hombre y la mujer), sorprende gratamente encontrarse con una pequeña apostilla publicada ayer en Clarín. La nota habla de la creciente cantidad de parejas que logran continuar una amistad luego de separarse (http://www.clarin.com/sociedad/parej... ), y de cómo esto puede ser un síntoma de salud mental en términos relacionales.

Asimismo, se cita una encuesta realizada a hombres y mujeres de entre 18 y 70 años en la que se revela que para el 54,3% es posible mantener un vínculo amistoso después de la ruptura, un dato que refleja cuando no una realidad al menos una expectativa.

Aún haciendo un análisis más escéptico de los datos, ya que pueden existir varias maneras de entender este vínculo amistoso al que refiere la nota (una cosa es mantener un contacto cordial regular y otra ser amigos), es interesante que se empiecen a dar este tipo de debates que de una u otra forma pueden abrir preguntas respecto de lo que constituye una relación de pareja en primera instancia (¿incluye componentes de amistad?) y acerca de las posibilidades de continuidad y/o longevidad de los vínculos (¿es posible que las relaciones vayan cambiando a lo largo del tiempo y asuman distintas facetas? ¿cómo se implementa esto?).

Exceptuando aquellos casos donde hay un conflicto específico que amerite distancia entre las partes, tal vez no haya que ir muy lejos para entender por qué muchos consideran necesario un corte total, en especial cuando la norma pareciera ser pensar las relaciones de amistad y de pareja como situaciones excluyentes. Otro rasgo que podría ilustrar esta necesidad de "borrón y cuenta nueva" quizás también tenga que ver con cierta dificultad en la gestión de relaciones presentes y pasadas, y los arreglos entre parejas que complican seguir manteniendo el vínculo con un "ex"... sin olvidar sumarle a todo esto las complejidades que trae el panorama tecnológico actual, en el que mantenerse en contacto y a la vista del otro es siempre una posibilidad abierta.
 
Última modificación del comentario realizada el 17/02/2014 15:10
Dinero por sentido, el nuevo "trade" en la búsqueda del bienestar
Lau, 11/02/2014 14:06
Registrado: 18/11/2005
Comentarios: 316

Quiero compartir con ustedes un breve artículo con algunas ideas interesantes sobre temas extensamente debatidos en este espacio respecto del trabajo y la búsqueda de sentido. Aquí, la nota completa (http://www.brainpickings.org/index.p... ), si bien les destaco algunas partes...

Estado de situación...
"Never have so many people felt so unfulfilled in their career roles, and been so unsure what to do about it. Most surveys in the West reveal that at least half the workforce are unhappy in their jobs. One cross-European study showed that 60 per cent of workers would choose a different career if they could start again. In the United States, job satisfaction is at its lowest level..."

Elegir a los 18 años...
"The way that education can lock us into careers, or at least substantially direct the route we travel, would not be so problematic if we were excellent judges of our future interests and characters. But we are not. When you were 16, or even in your early twenties, how much did you know about what kind of career would stimulate your mind and offer a meaningful vocation? Did you even know the range of jobs that were out there? Most of us lack the experience of life - and of ourselves - to make a wise decision at that age, even with the help of well-meaning career advisers."

Sobre la especialización y sus consecuencias...
"Specialization may be all well very well if you happen to have skills particularly suited to these jobs, or if you are passionate about a niche area of work. But there is equally the danger of becoming dissatisfied by the repetition inherent in many specialist professions. Moreover, our culture of specialization conflicts with something most of us intuitively recognize, but which career advisers are only beginning to understand: we each have multiple selves. We have complex, multi-faceted experiences, interests, values and talents, which might mean that we could also find fulfillment as a web designer, or a community police officer, or running an organic cafe."

Dicotomías e integralidad...
"A master in the art of living draws no sharp distinction between his work and his play; his labor and his leisure; his mind and his body; his education and his recreation. He hardly knows which is which. He simply pursues his vision of excellence through whatever he is doing, and leaves others to determine whether he is working or playing. To himself, he always appears to be doing both."

¿Una reconnotación de la idea de vocación?..
"It is common to think of a vocation as a career that you somehow feel you were "meant to do." I prefer a different definition, one closer to the historical origins of the concept: a vocation is a career that not only gives you fulfillment - meaning, flow, freedom - but that also has a definitive goal or a clear purpose to strive for attached to it, which drives your life and motivates you to get up in the morning."
 
Última modificación del comentario realizada el 07/03/2014 13:24
¿Un mártir más en la triste causa del arte?
Lau, 04/02/2014 16:28
Registrado: 18/11/2005
Comentarios: 316

La reciente muerte de Philip Seymour Hoffman ha despertado como ya es costumbre en la esfera facebookera todo tipo de comentarios sentidos y reivindicadores, pero dejando a un lado las reacciones esperables, quizás lo que resulta más interesante es la discusión subyacente implicada en el asunto. Los últimos días estuve leyendo varios de los artículos publicados y republicados en torno al tema, tratando de encontrar alguna reflexión que le escapara un poco a la apreciación meramente artística y que estuviera más focalizada en la vida y la adicción de Hoffman.

En ocasiones como éstas es intrigante ver cómo la cultura se concentra en tratar a estos personajes como mártires (considerando el consumo de drogas como un tolerable "efecto colateral" de la producción artística). En este sentido suele primar la idea de que todo acto creativo, en particular en el ámbito artístico contemporáneo, implica de una u otra manera cierto grado de autodestrucción. Así el paradigma clásico del artista sufrido o loco, hoy pareciera devenir en el artista crónicamente "quemado" en busca de estimulación química.

Testimonio de estas naturalizaciones son comentarios como los de esta terrible nota, a raíz del incidente de Hoffman: "Unmerciful World" (http://medium.com/our-addictions... )

"The "enlightenment" of highs are cherished by those who've had them, whether it's Jimi Hendrix writing about kissing the sky or Steve Jobs confessing that early LSD use was critical to his business success, or the guy you knew from college who's just a happy, contented dad today. (...) If you're mystified that smart people can become addicts, then you don't understand drugs, getting high, or how much it complements the creative brain"

Por otro lado, si bien la noción de lo autodestructivo en la creación resulta una idea perversa con tristes implicancias para aquellos que se plantean ser creativos desde el arte u otros ámbitos, como señalaban varios lectores indignados ante la romantización de la muerte de Hoffman en una nota del New Yorker (http://www.newyorker.com/online/blog... ), tal vez haya que reconocer cierto grado de verdad en esta afirmación... Si se piensa al arte como una profesión más, no es difícil descubrir varias vetas dañinas (la sobre especialización y el encasillamiento, la repetición, el aburrimiento, etc.) que amenazan diariamente la humanidad de sus practicantes. Y esto sin hablar siquiera de la maquinaria industrial detrás del telón, que engulle y escupe sistemáticamente a principiantes y consagrados por igual.

Ahora, si Hoffman es visto como una especie de mártir, ¿es factible preguntarse sin que se considere insensible, qué causa estaba defendiendo realmente y si valía más que su vida?
 
Última modificación del comentario realizada el 05/02/2014 12:35

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