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El Deseo y la Carencia
Daniel (el careciente), 19/06/2017 20:35
Registrado: 04/04/2009
Comentarios: 46

Último comentario de Daniel (a secas), 23/06/2017 14:16
Lugar: Cuartel General de la Cultura Central

Ubicación: Clasificada

Asistentes: Representantes de las Secciones "Hábitos"; "Experiencias"; "Arte de Vanguardia", "Deseo Consciente"; "Deseo Subconsciente"; "Otros Deseos"; "Pasaje a lo Inorgánico"; "Retorno a las Fuentes"; "Juventud Procastinante", y algunos grupos antirresilentes

Objetivo: Monitorear la reunión de Río Revuelto y establecer los niveles de peligro de insurgencia de la cultura independiente

Palabras de inicio del Emperador de la Cultura Central: Siguiendo con nuestro objetivo de dominar a la humanidad e imponerle nuestra agenda de gestión de la Muerte, antes de empezar los invito a pararse y, apoyando el puño derecho sobre cada corazón, entonar el Himno de la Cultura Central:

"Transhumanismo decime que se siente
luchar contra la gran vacuidad.
Te juro que, aunque vivas más años,
nunca tendrás la inmortalidad.
Que la muerte los engañó,
el experiencismo los vacunó,
van perdiendo desde siempre hasta hoy
El miedo les va a ganar.
El quietismo va a triunfar.
La obediencia
es más fuerte que el valor"

Emperador: Estamos en problemas, cada jueves este grupo se acerca más y más al centro de nuestro esquema de dominación, sino me creen escuchen la introducción a la reunión del último jueves que conseguimos merced a la activación de los celulares de los asistentes:

Tiempo: Minuto 3.02 al 3.28 de la introducción
"...El modelo de la cultura central es un modelo de gestión de las etapas previas a la libertad, previas y de las primeras etapas de logro de la libertad, pero es un modelo que está enfocado sobre todo en una realidad de privaciones, y en un escenario de incertidumbre profunda para el ser humano..."

Tiempo: Minuto 14.57 al 15.05 de la introducción
"...Esta cultura necesita que el deseo mismo del individuo sea el límite, el policía y el ejecutor..."

Tiempo: Minuto 55.21 al 55.50 de la introducción
"...El deseo es, clásicamente, hijo de la privación y de la carencia, no estamos entrenados evolutivamente para desear en la abundancia, porque para desear en la abundancia tenés que desear por encima de la abundancia, no te tiene que satisfacer la mera provisión, pero esto es un sismo en la estructura psicológica del ser humano..."

Asistente 1: ¿qué podemos hacer?
Asistente 23: ¿Si utilizamos el inductor de criterios a alguno de los participantes"
Emperador: ¿A quién elegiríamos como sujeto de intervención?
Asistente 1: El candidato por excelencia, por tener las posturas menos transhumanistas, es al que denominan "el doble agente" o "el embajador de la cultura central".
Emperador: Aprobada la intromisión explícita en el subconsciente del sujeto.
Asistente 1: Exploremos un poco los argumentos que vamos a implantar para que luego los vuelque en el grupo:

Argumento 1: Coincidimos en creer que el deseo es hijo de la privación, es decir la humanidad (La evidencia más antigua de comportamiento moderno son las de Pinnacle Point (Sudáfrica) con 165 000 años) ha generado circuitos mentales desde hace tantos milenios en torno a la carencia, este ha sido el motor de su deseo y por ende, el combustible que le hizo avanzar y generar los descubrimientos que lo llevan desde el descubrimiento de los mecanismos para dominar al fuego hasta el Gran Colisionador de Hadrones. Entonces ¿es posible pensar al hombre en medio de la abundancia? ¿no sería una situación que por el contrario promovería un quietismo, un estancamiento?

Argumento 2: En tal sentido, la abolición de "la muerte" no resultaría en, paradójicamente, una desvalorización del concepto "Vida", ya que es muy socorrida la imagen de que precisamente la muerte es la que fortalece nuestro apego a la vida, es decir, la posibilidad de perder algo es lo que lo vuelve valioso. ¿Cuál sería el cambio cataclísmico en las estructuras psicológicas de la humanidad, los hombres y mujeres, yo mismo, que supondrá la eliminación de la muerte?

(Asistente 1: Teniendo en cuenta el estilo discursivo del sujeto, hay que meter alguna referencia artística para que parezca que este es un pensamiento propio)

Como dice Silvio Rodríguez:

"...que cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
que lucecitas montadas para escena
que cosa fuera -corazón- que cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera..."
(La Maza)

¿Qué cosa fuera la "Vida" sin la "muerte"? Sería "... un instrumento sin mejores resplandores que lucecitas montadas para escena..." En tal sentido, no digo que frenemos la investigación de la ciencia para extender los límites de la vida, solo levanto la bandera de la precaución, de que es necesario un desarrollo en términos de los aspectos filosóficos que rodearía un suceso de tal magnitud, es imperativo trabajar sobre las resonancias que tendría

(Asistente 1: Hay que ir cerrando para no sobrecargar los circuitos neuronales del sujeto, metamos algo de Borges.... A él le gusta Borges y cree que le da una pátina de intelectualidad cerrar sus intervenciones citando a Borges...)

Finalmente me gustaría poner el final del cuento Ruinas Circulares de Borges, al final diré porqué:

"...lo despertaron dos remeros a medianoche: no pudo ver sus caras, pero le hablaron de un hombre mágico en un templo del Norte, capaz de hollar el fuego y de no quemarse. El mago recordó bruscamente las palabras del dios. Recordó que de todas las criaturas que componen el orbe, el fuego era la única que sabía que su hijo era un fantasma. Ese recuerdo, apaciguador al principio, acabó por atormentarlo. Temió que su hijo meditara en ese privilegio anormal y descubriera de algún modo su condición de mero simulacro. No ser un hombre, ser la proyección del sueño de otro hombre ¡qué humillación incomparable, qué vértigo! A todo padre le interesan los hijos que ha procreado (que ha permitido) en una mera confusión o felicidad; es natural que el mago temiera por el porvenir de aquel hijo, pensado entraña por entraña y rasgo por rasgo, en mil y una noches secretas.

El término de sus cavilaciones fue brusco, pero lo prometieron algunos signos. Primero (al cabo de una larga sequía) una remota nube en un cerro, liviana como un pájaro; luego, hacia el Sur, el cielo que tenía el color rosado de la encía de los leopardos; luego las humaredas que herrumbraron el metal de las noches; después la fuga pánica de las bestias. Porque se repitió lo acontecido hace muchos siglos. Las ruinas del santuario del dios del fuego fueron destruidas por el fuego. En un alba sin pájaros el mago vio cernirse contra los muros el incendio concéntrico. Por un instante, pensó refugiarse en las aguas, pero luego comprendió que la muerte venía a coronar su vejez y a absolverlo de sus trabajos. Caminó contra los jirones de fuego. Éstos no mordieron su carne, éstos lo acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo."
(Final del cuento: Las Ruinas Circulares - Jorge Luis Borges)

Me parece que en su imaginativa prosa hay cierta comparación posible entre este hombre que descubre que no es tal, sino que es soñado por otro y por lo tanto una apariencia y la situación que seguiría a la derrota de uno de los conceptos centrales que acompañan a la humanidad desde sus orígenes...

No digo que no deba ocurrir ni que no vaya a ocurrir, solo levanto los reflejos de la precaución. 
Dani, siempre con tus paradojas y truquillos, me encanta lo que escribiste.

Es interesante como presentas a la lógica de la abundancia como posibilitadora del quietismo, es decir, de cómo el motor o la pulsión evolutiva del individuo o de la sociedad parece nacer de la privación, de la falta, del vacío o de la escasez. Es probable que la historia o la cultura hayan marcado la psique humana tan fuertemente que la abundancia (no me refiero al consumismo y a la ostentación material) y la visualización de la proliferación del capital y de las posibilidades generen un desencuentro entre el deseo y la real posibilidad de cumplirlo, es decir, una sensación de torbellino mental, de confusión cuyo efecto sea finalmente el de la elección de formas de vida simples, con deseos y expectativas no tan distintas de los demás, es decir, no especiales, sino normales, fáciles y asequibles.

Soñar más alto tiene un costo social: soñar o imaginar cosas que no son parecidas a las de los otros, nuestros pares, puede que nos haga parecer extraños, ilusos, locos, etc. "Lo normal" hoy en día sigue teniendo una alta valoración social a pasar varios intentos por parte de algunos filósofos, psicólogos o pensadores de desnaturalizar y profundizar la comprensión sobre aquello que pensamos cuando nos referimos a lo normal (funcionalización, pérdida de la autodeterminación, pérdida del deseo orgánico y en definitiva de la singularidad).

Por lo tanto, para ir concluyendo, creo que la raíz histórica del deseo, fruto de la carencia y del vacío, tiene que ser dejada de lado, o por lo menos cuestionada. Desear no es un crimen, imaginar otros posibles es una fuente de regeneración de las expectativas y un motor positivo de cambio y evolución.

En el mundo contemporáneo, el deseo hoy puede navegar en las aguas de la abundancia sin culpa y quizás, a partir de esta conceptualización, el individuo pueda trazar nuevos rumbos, motivado por la capitalización de los recursos simbólicos y materiales aun si todavía no los tiene, pero los imagina. Desear en abundancia es reconocer y aceptar la invitación de la época: la de cuestionarnos, hackearnos y animarnos a ser disfuncionales, porque al parecer, es una de las pocas formas de evolución que nos quedan.
 
Última modificación del comentario realizada el 22/06/2017 20:18

Melina Maira, 22/06/2017 20:07
Registrado: 24/08/2016
Comentarios: 8

Melina ¡ Hola !

A los efectos de clarificar mi posición, tarea titánica porque a veces yo mismo caigo en las trampas del lenguaje o de los razonamientos circulares, intentaré ha-cer una pequeña definición de los términos que usamos en la última reunión para que se pueda ver más claramente la idea que postulo:

Sueño = Estado, situación u objeto que no poseo pero que considero un bien
Deseo = Intención de conseguir un estado, situación u objeto considerado un bien
Felicidad = Resultado de la consecución de ese estado, situación u objeto

Como puede observarse, con estos tres términos no se logra armar un movimiento fluido que describa el hacer humano, por eso propongo este esquema:

Situación base = Vendría a ser el estado actual de mi ser, es la suma de mi "yo y mis circunstancias", es el conjunto de estados, situaciones y objetos que poseo en un momento concreto.
Balance de necesidades = Es una evaluación, es decir la realización de un proceso de revisión de mi estado, situación y conjunto de objetos en que estoy inmer-so buscando detectar, por medio de la inteligencia, de aquellas cosas que necesito, aquellos estados que considero importante acceder o aquellas situaciones en que pienso sería beneficioso participar.
Deseo = Determinadas mis necesidades, priorizadas, establezco un orden de deseos, es decir un orden de las intenciones, de mi disposición de recursos para conseguir eso que carezco, es el combustible de mi acción.
Acciones = Es el conjunto de mis haceres para la consecución de lo que determiné como una necesidad a cubrir
Balance de logros = Es el establecimiento del grado de logro de mi objetivo de cubrir esa necesidad. De dicho grado surge el estado de felicidad (si el logro es total) o infelicidad (si el logro es nulo).

Como muestra el gráfico (que se adjunta al final) este es un proceso dinámico que no para, porque siempre se hacen los balances de necesidades y a partir de esos puntos surgen nuevas necesidades y consiguientemente se desean, se buscan conseguir.
Por esto es que defino al deseo como originado en la carencia.

¿Cómo será este proceso en la abundancia? Tengo la firme convicción de que la búsqueda de novedades, la generación de nuevos estados, la instauración de necesidades (más o menos reales, más o menos ficticias) son interminables, la interioridad humana (sea el alma, el elán vital, el dasein, el espíritu o lo que sea) se me asemeja inabarcable por las cuestiones externas a ella, es decir nunca se van a saciar sus necesidades, es decir cambiarán, evolucionarán se harán más sutiles o más complejas pero nunca se agotarán.

Concuerdo con vos cuando afirmas: "Soñar más alto tiene un costo social: soñar o imaginar cosas que no son parecidas a las de los otros, nuestros pares, pue-de que nos haga parecer extraños, ilusos, locos, etc" ya lo dijo Charly García:

"Les contaste un cuento sabiéndolo contar
Y creyeron que tu alma andaba mal.
La mediocridad para algunos es normal,
La locura es poder ver más allá"
(Sui Generis - El Tuerto y los Ciegos)

Finalmente y rescatando que te encantan los "truquillos", veo que a veces faltan palabras (o hay mucha reiteración) para describir al transhumanismo así que adapté un instrumental de alta tecnología lingüística, un Generador de Discursos. ¿cómo funciona? Se empieza por la columna "A", luego se tira un dado y se se-lecciona la celda de la casilla que salió, ejemplo: A4 , luego se pasa a la columna "B" y se vuelve a tirar el dado, así con la columna "C" y la "D", arrojando un po-sible resultado: A4+B1+C3+D4

"Si embargo, no hemos de olvidar que la realización de las premisas del Transhumanismo exige el compromiso y la determinación de las actitudes de sus miembros hacia la defensa de su vida"

(El generador se pone al final como imágen) 
Última modificación del comentario realizada el 23/06/2017 14:26

Daniel (a secas), 23/06/2017 14:16
Registrado: 04/04/2009
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Disputas entre generaciones, un clásico que no se agota
Melina Maira, 13/06/2017 15:18
Registrado: 24/08/2016
Comentarios: 8

Una foto en la que se ve a un joven tomándose una selfie durante una protesta en Rennes, Francia, fue la imagen seleccionada para ilustrar una fuerte crítica a los Millennials publicada en la columna de opinión del diario El País de la semana pasada. Esta misma suscitó más tarde un polémico cruce de reflexiones por parte de los integrantes de dicha generación.

La crítica caracterizaba a los Millennials como una generación indiferente a la política, al conflicto social y al pasado, como individuos faltos de valores cívicos y de responsabilidad. También se los apuntaba de holgazanes ya que "tienen todos los derechos pero ninguna obligación", como seres sumergidos en una realidad virtual instagrameada y por ser faltos de proyectos y objetivos. Acusados de solo querer "cosechar likes", "vivir por el solo hecho de haber nacido" y no cooperar con la evolución y el cambio en el mundo, los Millennials asumieron la provocación e hicieron su descargo.

Rechazaron el cargo de apatía política, alegando que nuevas propuestas surgieron de la mano de los Millennials (Podemos en España), que día a día están en las calles haciendo visible las luchas feministas, medioambientales, por ejemplo. Sostuvieron que tienen serios problemas para consolidarse en el mundo laboral a pesar de estar sobrecualificados, que son la primera generación desde la posguerra que vive peor que sus padres y que muchos están atravesando una gran angustia y depresión por no poder acceder a las condiciones de vida que esperaban o no poder satisfacer las aspiraciones de "cambiar el mundo". Asimismo, reclamaron que ellos no son responsables del contexto en el que les toca vivir, pateando la pelota a sus predecesores.

Al parecer, echarse la culpa entre generaciones resulta ser la opción más fácil y conveniente para evitar ver más allá y someter al análisis cuestiones nucleares y tal vez más incomodas.

Se habla mucho de los Millennials porque son la primera generación que ha nacido con las ventajas de un mundo más automatizado, informatizado, más libre, más pacífico, menos injusto y en ellos se continúan depositando las expectativas de una posible salvación de la humanidad. Sí, porque como ya hemos trabajado en los últimos Clubes, la humanidad está en crisis y no son los robots los responsables, sino nosotros mismos.

Si bien el análisis que desató el intercambio tiene un espíritu conservador y de reivindicación de una generación que se jacta de hacer sido más comprometida con los problemas de la humanidad, los Millennials estarían perdiendo la posibilidad de asumir una actitud más rebelde y contestataria frente al orden de las cosas y hacer verdaderas innovaciones e intervenciones críticas frente a una humanidad que ya no sabe como sostenerse en pie.

En la última reunión del Club I+ discutíamos sobre cómo la libertad podría estar siendo hoy no más que una sensación. Y si la libertad es una percepción, ¿puede emparentarse con la libertad estructural o la independencia? Si creemos que la libertad es poder decir lo que queramos, pensar nuestro futuro, tratar de armarlo a través de los estudios, un trabajo, superar las adversidades que se nos presentan, salir con amigos, acceder a los consumos más valorados socialmente, quizás estemos perdiéndonos de gran parte del desafío. ¿Qué funciones cumplen nuestras aspiraciones?

En primer lugar, si nuestros deseos y prácticas son iguales o muy similares a los de los demás, deberíamos preguntarnos si eso forma parte del ejercicio de nuestro libre albedrío o no. A su vez, podríamos comenzar por sacarnos la camiseta de la humanidad y ver si somos capaces de pensar por fuera de las cosas que hacen y piensan todos los demás, atrevernos a soñar con algo extraordinario, algo que probablemente no recoja muchos likes.

La angustia existencial a la que refieren los Millennials es una marca de la época y expresa una información valiosa a la que las nuevas generaciones podrían prestar mucha atención para reorientar sus vidas hacia lugares más regenerativos.

La sensación de libertad proporcionada por los estilos de vida festejados por la Cultura Central provocan un borramiento de las reales posibilidades de los individuos de emanciparse y de generar algo diferente, algo propio y no customizado por sistemas centralizados. En una época de prácticas previsibles y homogéneas, que terminan con una sensación de hastío y aburrimiento pero condimentadas sabor a libertad, ¿somos capaces de preguntarnos si la libertad de la que creemos ser dueños no es más que una ilusión formateada y diseñada en otro lugar? ¿Es posible industrializar la libertad y los sueños?

Es hora de pasar a la ofensiva, de ver las posibilidades del individuo descentralizado en un contexto de complejidad creciente. Ahora tenemos mucho poder, mucho confort y pero el deseo es pequeño, es modelado y se desgasta fácilmente.

Si seguimos amparándonos en los brazos de la humanidad no vamos a poder comprender que la puerta abierta por el creciente proceso de descentralización implica que el que puede evolucionar es el individuo y no necesariamente la especie.

La polémica entre generaciones se teje en una lógica polar que no hace más que reforzar opiniones y estratificar posiciones. Sin suscribir a los análisis conservadores, los Millennials parecen estar lejos de una autocrítica.

Opinión crítica sobre los Millennials:
http://elpais.com/elpais/2017/06...
Respuestas de Millennials:
http://www.huffingtonpost.es/carlota...
http://elpais.com/elpais/2017/06...

 
Última modificación del comentario realizada el 13/06/2017 15:19
El hábito:una institución de la Cultura Central
Melina Maira, 29/04/2017 20:31
Registrado: 24/08/2016
Comentarios: 8

Último comentario de Melina Maira, 12/05/2017 11:43
El hábito es un comportamiento repetido que se torna involuntario una vez incorporado.En las primeras dos reuniones del año estuvimos trabajando este tema para poder comprender detalladamente cuál es la función del hábito en una cultura y principalmente en un individuo.
Considero que llegamos a trabajar varios puntos interesantes y voy a tratar de sintetizar algunas ideas al respecto:

-Científicamente, el hábito implica un ahorro de energía mental. En el momento que se genera un hábito el cerebro deja de intervenir activamente en la toma de decisiones. De esta manera se incurre en una automatización del comportamiento y del pensamiento.

-Los hábitos se forman gracias al contacto de los individuos con su entorno, por lo tanto, la cultura y la cuestión social son fundamentales en el proceso de construcción de los mismos. Estos no son neutrales, sino que dan cuenta de las marcas de lo cultural en el individuo.

-Los hábitos son síntomas de los aspectos conservadores de un individuo. El acostumbramiento,la rutina,los rituales, son un territorio importantísimo para analizar si queremos entender cuán grabada está la Cultura Central en nuestro comportamiento y forma de pensar.

-Al ser puentes entre los social y lo individual, los hábitos tienen una exteriorización, funcionan como señales tranquilizadoras del individuo hacia el afuera, son formas de integración social.

-Los hábitos son automatismos y por lo tanto no favorecen a un individuo que quiera emanciparse. Al contrario, son mecanismos conservadores que nos condicionan biológicamente pero que pueden ser un insumo muy valioso para alguien que quiera comenzar a generar una autocultura y una emancipación personal. Sin una revisión crítica y un hackeo de nuestros hábitos, es difícil emprender un camino cultural independiente y la construcción de un pensamiento y sistema de vida genuino y orgánico.

- Al analizarlos y observarlos podemos dar cuenta de cuán programados estamos por una Cultura Central que busca generar siempre individuos que acepten las reglas del juego y no las cuestionen. Que búsquen en los senderos ya trazados, los caminos conocidos, las propuestas ya aprobadas. La Cultura Central no va a proponer que cada uno haga lo que quiera con su vida, que búsque sus propias herramientas y significados, sino que siempre va a intentar imponer formatos preestablecidos de vidas, formas deseables e indeseables y espera que el individuo escoja entre las posibilidades existentes. Lo que no nos dice es que de esta manera la libertad del individuo se ve ignorada y ninguneada, y lo peor, es que el individuo rara vez tiene las agallas para cuestionar dichos formatos culturales.

-La recurrencia es un concepto que se opone al hábito porque apunta a proceso consciente de decisión, no es un automatismo sino una repetición contingente. No se desprende de la simplificación y ahorro de energía mental sino de la inteligencia de poder recurrir a ciertos comportamientos y acciones.

-Recuperando la cita de Charly en la última reunión, los hábitos sociales y culturales, aquello que estamos acostumbrados hacer, decir y pensar, pueden significar también, como decía Ortega y Gasset, una eco de la deshumanización del individuo, una culturización forzada que le quita el alma, su característica más propia.

-El posthombre, si logra emanciparse, no tendrá nada que hacer con el concepto de hábito. La regeneración y la constitución de un sentido propio y de un sendero vital original lo facilitarán para no tener que dar señales tranquilizadoras al entorno, señales de compatibilidad.


Pensemos si los hábitos y las costumbres, formas de identificarnos a nosotros mismos y comportamientos que sirven para que los demás nos identifiquen, no pueden ser funcionales a una atrofia de la evolución individual, una evolución que implique la construcción de senderos independientes, nobles y críticos con respecto a las imposiciones culturales con las cuales tenemos que lidiar a diario. Esta propuesta puede recordarle al ser humano que tiene todas las posibilidades para ejercitar su libertad, su creatividad e iniciativa vital, combatir el hastío y el aburrimiento, la rutina y la naturalización.
 
Última modificación del comentario realizada el 29/04/2017 21:11
Hola,

Leí con atención la entrada de Melina y, a fuerza de ser sincero, me encontré que a medida que avanzaba con su lectura, sin darme cuenta se producían cambios en mi persona, siendo uno de sus marcas más evidentes la transformación de mis ropas, al punto que justo al llegar al final del artículo, habiendo tomado nota de este proceso, fui a mirarme en el espejo y vi que, de una manea misteriosa, había desaparecido mi vieja y querida remera de entrecasa para encontrarme que en su lugar portaba la portentosa y resplandeciente camiseta del equipo: "Defensores del Hábito".

El "hábito" es definido como un comportamiento repetido, involuntario, una automatización del comportamiento y del pensamiento que no es neutral, sino que da cuenta de las marcas de lo cultural en el individuo, son síntomas de los aspectos conservadores de un individuo y que funcionan como señales tranquilizadoras del individuo hacia el afuera, en resumen: son formas de integración social.

Evidentemente tiene mala prensa.

A mi entender la crítica antes expresada tendría más asidero si en vez de "hábito" que según lo define la RAE: "Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas", se estuviera aludiendo a las "costumbres". Según Wikipedia las "costumbres" son formas de comportamiento particular que asume toda una comunidad y que la distinguen de otras comunidades; como sus danzas, fiestas, comidas, idioma o artesanía. Estas costumbres se van transmitiendo de una generación a otra, ya sea en forma de tradición oral o representativa, o como instituciones. Con el tiempo, estas costumbres se convierten en tradiciones. Se me ocurre que hay un gran trecho entre los hábitos personales y las costumbres sociales y a estas sí le cabe gran parte de los conceptos críticos.

Luego se menciona a la "recurrencia" como la palabra que englobaría un comportamiento digno de la independencia cultural de un individuo. Ahora bien, buscada la definición de "recurrencia" me topé con una enunciación imposible para mí por sus connotaciones matemáticas: "es la forma en la cual se especifica un proceso basado en su propia definición. Siendo un poco más precisos, y para evitar el aparente círculo sin fin en esta definición: Un problema que pueda ser definido en función de su tamaño, sea este N, pueda ser dividido en instancias más pequeñas (< N) del mismo problema y se conozca la solución explícita a las instancias más simples, lo que se conoce como casos base, se puede aplicar inducción sobre las llamadas más pequeñas y suponer que estas quedan resueltas (tomado de Wikipedia).

Llegado a estas alturas de mi confusión, en encontraba en los terrenos del poco conocido jardín de los senderos que se trifurcan (que ya ni el mismísimo Borges pudo imaginar), "hábitos" "costumbres" "recurrencias", nombres o simples palabras para etiquetar un comportamiento concreto, y de ese proceso de designación parece depender muchas e importantes implicancias.

Suelo leer una revista digital llamada "Axxón", en donde muchos de los lectores participan de una suerte de foro de artículos, ideas, crítica de películas, etc. He visto que muchos de estos participantes han tomado la costumbre de cerrar sus participaciones con una frase que entiendo los define. Las hay cortas y prácticas: "Si funciona, no lo toques...". Otras, más extensas y con cierto toque social: "No conozco la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo"

Y finalmente, las hay más largas y que justamente es la que quiero traer a colación hoy: "El acto de decir que existen cosas que no pueden ser descriptas con palabras sacude a un universo donde las palabras son la creencia suprema" (aparentemente son palabras del Mahai Waff, Maestro supremo de la Bene Tleilax, personaje de "Herejes de Dune", 5º libro de la saga de Dune. Escrito por Frank Herbert)

Siento que muchas veces nos abroquelamos en bandos: "Defensores del Hábito" o "Los Diablos de la Recurrencia" que si bien son equipos distintos, juegan el mismo juego. Estamos en manos de la "Taxonomocracia"

Lamentablemente me siento un sufrido habitante de pleno derecho de ese universo, de allí que trate de vincular las acciones concretas con las palabras que eventualmente las designan.

Todos los jueves voy desde mi casa a la reunión del Club I+, hay múltiples caminos pero habiendo explorados los más adecuados, determiné que el camino "x" es el que mejor balancea economía de pasos, tiempo insumido y costo del pasaje. Todos los jueves tomo el mismo camino, ¿eso es un hábito, una costumbre o una recurrencia? ¿El volverme tan previsible, anula sus beneficios?

La típica jugada de Messi, haciendo una diagonal de derecha a izquierda para concluir con un tiro bajo sobre el poste derecho del arquero, que muchas veces termina en gol, ¿hábito o recurrencia?

No se escapa a mi entendimiento que consolidar un camino y olvidarse de cuestionar cada tanto su validez ante los cambios del entorno, es similar al proceso de endurecimiento del cristalino que conduce a la falta de visión que es la razón de ser del ojo. Toda cristalización, toda inmovilización del pensamiento claramente colisiona con su razón de ser.

Por último, me parece adecuado para dar un toque simpático a este tema, citar de un libro al cual soy afecto, "El Canto del Pájaro" de Anthony de Mello, un cuento llamado "El gato del Gurú" que habla de los hábitos y las costumbres:

"Cuando, cada tarde, se sentaba el gurú para las prácticas del culto, siempre andaba por allí el gato del Ashram distrayendo a los fieles. De manera que ordenó el gurú que ataran al gato durante el culto de la tarde. Mucho después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro gato al Ashram para poder atarlo durante el culto vespertino. Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización de un culto como es debido".

Cuántas veces gastamos nuestras menguadas fuerzas en atar el gato, sin llegar a darnos cuenta de su increíble inutilidad para la consecución de los fines que buscamos, escribo esto y pienso en el Coco Basile pidiéndole al Panadero Díaz que meta la mano izquierda dentro del bolsillo de su pantalón lleno de talco cada vez que los rivales se acercaban al área de la Selección.... Así le fue.... 

Daniel (el primer trabajador), 01/05/2017 23:36
Registrado: 04/04/2009
Comentarios: 46

¡Qué genial leer a Daniel López!

Creo que exagerás un poco con el barullo del lenguaje y la "taxonomocracia".

Para empezar, fijate que la primera acepción de recurrir (del latín recurrens, repetir), es simplemente eso, algo que vuelve a ocurrir, re-ocurre.

Y lo que puede parecer en realidad una maniobra ociosa dentro de opciones del lenguaje más o menos equivalentes, podría quizás esconder algo más.

Y es que "hábito" es todavía una palabra que conserva una fibra psicológica y cultural, pivoteando entre la simple repetición y el acostumbramiento.

Lo bueno que tiene recurrencia es que "desculturaliza" el término y lo deja en el territorio liso y llano de la repetición.

Y ese detalle permite que nos encotremos con el desafío de ver cómo lidiamos con esa repetición, como construimos sentido a partir de ella, sin caer necesariamente en automatismos o sobre-adaptaciones. 

Carlos Lavagnino, 11/05/2017 17:34
Registrado: 17/11/2005
Comentarios: 99

Dani, disfruto mucho la lectura de tus intervenciones en el foro, siempre con un giño literario o algún juego etimológico.

Si bien es tentador pensar en términos de "defensores de tal bando", creo que le quita un poco de lustre a esta propuesta que busca desafiar a la Cultura Central en cuanto a que es la que tiene los recursos y la mayor cantidad de posibilidades de condicionarnos en nuestros hábitos.

Los hábitos son efectivamente una automatización del comportamiento y por más de que sean conscientes y fruto de una trayectoria individual, en ellos se cristalizan intenciones, aspiraciones, deseos que están en relación con los marcos impuestos por lo social y cultural.

La idea que yo defiendo es que el cuestionamiento del hábito nos permite visualizar los vínculos con lo exterior y posibilita la creación individual de comportamientos o proyectos que busquen escaparle al conformismo y a la mecanización, que no hacen más que quitarnos los destellos de espontaneidad y originalidad de los que somos capaces los individuos. Comparto la idea de Charly de que hay que inventar mecanismos para lidiar con la repetición, lo cual no significa anularla (lo cual me parece imposible), pero si creo que en un proyecto de emancipación es coherente, y lo planteo como un ejercicio, incentivar la singularidad y el acontecimiento por sobre la "rutinización" de los comportamientos.

 
Última modificación del comentario realizada el 12/05/2017 11:45

Melina Maira, 12/05/2017 11:43
Registrado: 24/08/2016
Comentarios: 8

Marihuana y cultura, ¿un debate profundo?
Melina, 31/03/2017 13:59
Registrado: 24/08/2016
Comentarios: 8

El 14 y 15 de marzo se llevaron a cabo las jornadas denominadas Cannabis Sapiens en el Centro Cultural de la Ciencia, sede Conicet. Fuimos a cubrir dicho evento con la intención de monitorear las temáticas, discusiones y perspectivas actuales que la ciencia, la medicina y los estudios sociales están privilegiando a la hora de tratar el tema del Cannabis y de otras drogas en general.

Las charlas, a cargo de distintos profesionales (médicos, psiquiatras, abogados, sociólogos, políticos, periodistas), pretendían estimular la comprensión de los efectos de la marihuana en el cerebro y en la salud, explorar el uso medicinal, el problema del uso crónico o intensivo y repensar la situación legal de su prohibición a nivel nacional. A continuación se esbozarán resumidamente los puntos centrales desarrollados en las jornadas para finalmente poder aportar nuestro análisis crítico de las mismas.

En la primera exposición se trazó un recorrido histórico del Cannabis donde se mencionó la utilización industrial (como insumo en los materiales de construcción, telas, sogas, redes, papel, etc) y se presentaron los intereses económicos que dieron pie a su prohibición en el siglo XX (Historia cultural del Cannabis- Federico Pavlovsky). La segunda disertación reveló los efectos del consumo de Cannabis en el sistema nervioso mediante la explicación de las modificaciones moleculares que el THC genera. A partir de allí fue posible comprender que todos los seres humanos contamos con un sistema endocannabinoide que modula diversas funciones fisiológicas de nuestro organismo, incluyendo la percepción del dolor, la inflamación, la toxicidad y el traumatismo neuronal, el aprendizaje y la memoria, el control de las emociones, el control del humor, la gestión del estrés, el apetito, etc. Por este motivo, el estímulo externo con THC acarrea alteraciones en los códigos de percepción del sistema nervioso central, cambia la manera en la que la información llega al hipocampo, afecta la capacidad de retención de información o memoria, provoca lentitud motora y aumenta la intensidad de la percepción sensorial, entre otros efectos. Así mismo, se explicó que el Cannabis puede ser beneficioso en su uso medicinal ya que aliviaría los síntomas de pacientes que padecen graves enfermedades como la artritis reumatoidea, el síndrome de Tourette, la epilepsia refractaria, el autismo, el cáncer, entre otras. (Efectos del Cannabis en el cerebro- Marcelo Rubinstein- Efectos del Cannabis sobre la salud- Raquel Peyraube).

Todos los disertantes defendieron la legalización de la marihuana a partir de la crítica del paradigma de políticas públicas de la "guerra contra las drogas", importado desde EE.UU en la década de 1980, ya que éste había profundizado el problema al destinar los recursos públicos a una cacería y estigmatización de los consumidores en vez de realizar campañas de salud pública para limitar su demanda. En este punto es difícil no estar de acuerdo con la necesidad de una redefinición y actualización sobre la legalización del auto cultivo y el consumo individual a nivel penal.

La discusión sobre el uso medicinal de Cannabis también tuvo un lugar central en las jornadas; la ONG Mamá Cultiva Argentina defendió el uso potencial de aceite de Cannabis para aliviar y brindar una mejor calidad de vida a aquellos pacientes de las enfermedades antes mencionadas. Se presentaron testimonios de casos donde el uso de Cannabis fue satisfactorio y mejor que en los resultados de los tratamientos de la fármaco medicina tradicional (Cannabis medicinal, el conocimiento empírico- Carlos Magdalena-Valeria Salech).

Seguidamente se trató el tema del consumo crónico de marihuana (tipificado a parir de una vez por semana). Se citaron estudios recientes que confirmaron que éste produce un deterioro del aprendizaje, en la productividad, en los trastornos vinculares, genera abulia y reduce la empatía, entre otros efectos. El consumo tiene un mayor impacto en la adolescencia ya que el cerebro continúa desarrollándose y provoca secuelas que pueden tener una larga duración y en el peor de los casos, ser irreversibles. Se aseveró que el uso recreativo genera adicción en el 9% de los casos y se señaló que la marihuana resulta muy nociva para el sistema respiratorio, cardiovascular, gastrointestinal, nervioso y para el desarrollo de la depresión, entre otros (Uso intensivo y crónico de la marihuana- José Capece).

En general, las diversas ponencias buscaron poner sobre la mesa la urgencia de la modificación de la penalización del consumo/ auto cultivo, reprendieron la corrupción y complicidad de los políticos respecto al tema, criticaron al narcotráfico y a los intereses de las corporaciones médicas, alentaron la legalización y el uso medicinal del Cannabis, pero, sin menospreciar dichos reclamos, dejaron de lado cuestiones de suma relevancia.

A medida que iban avanzando las disertaciones nos encontramos con un clan científico-médico-social que avaló tácitamente el consumo recreativo/adulto de drogas, aún exponiendo ellos mismos la evidencia científica del daño que éste causa a nuestro cerebro y al buen funcionamiento de nuestro organismo en general. Por ello, se perdió la posibilidad de un análisis integral sobre su consumo que además de señalar los riesgos para la salud, busque problematizar la función que tienen las drogas en nuestra cultura. Esta situación da cuenta del grado de aceptación creciente que tiene la droga no solo en los usuarios recreativos (que posiblemente no conocen las especificidades de sus efectos) sino en los mismos expertos sobre la materia, ¿no debería esto llamarnos la atención?

En las jornadas se distorsionó la comprensión de la marihuana como una sustancia que tiene efectos nocivos para la salud, cualquiera sea su consumo. Se bloqueó así una discusión más profunda acerca de una cultura que presenta a las drogas (incluyendo al alcohol) como estímulo de la diversión, creación artística, motivo de reunión y felicidad, banalizándo el cuidado de la vida, la sociabilidad y la importancia de la capacidad reflexiva e interpretativa en el desarrollo de un ser humano. De tal manera, se contribuyó a naturalizar el consumo recreativo, (la médica Peyaurabe diciendo que no hace tan mal una vez cada tanto, el periodista Ruchansky alegando que con algo te la querés poner el fin de semana y el director de la revista THC aludiendo a que todo consumo es terapéutico) y a legitimar el discurso complaciente frente a aquellos que se jactan de revelar su consumo de marihuana como algo común e inocuo cuando no lo es. ¿Por qué la evidencia médica no hace mella en aquellos actores (médicos, legisladores, académicos) responsables de alertar a la población sobre los riesgos del uso recreativo?

Esta situación nos expone frente a un escenario que pretende avanzar en un debate necesario y urgente (legalización, combate del narcotráfico y uso medicinal) pero que revela una enorme incapacidad de crítica y de visualizalización de un problema que tiñe a nuestra cultura contemporánea: la crisis de la creatividad y de un estímulo vital orgánico que prescindan del consumo de un psicoactivo. ¿No debería cuestionarse el hecho de que la búsqueda del placer, de la creatividad y del relajo necesiten de la ingesta de estupefacientes? ¿Qué esconde tal naturalización? La moda del consumo y la aceptación social de la marihuana (y de otras drogas) dan cuenta de una cultura no se anima a dar una discusión profunda sobre sus prácticas.

Más allá de que cada uno es libre de hacer con su vida y su cuerpo lo que quiera, si no son quienes forman parte del sistema de salud aquellos que nos van a brindar la información para nuestro cuidado y toma de decisiones, quizás una opción razonable sea preguntarnos si no somos nosotros mismos los responsables de velar por el control de nuestros sentidos, la organicidad de nuestra vitalidad e inspiración y el cuidado de nuestra psiquis.

Agenda de las jornadas Cannabis Sapiens:
http://ccciencia.gob.ar/nota_can...

 
Última modificación del comentario realizada el 31/03/2017 15:35
Transhumanismo de trasnoche
Melina, 21/10/2016 01:35
Registrado: 24/08/2016
Comentarios: 8

Después de tres noches a puro debate sobre el transhumanismo, los pensamientos y reflexiones van y vienen como ráfagas, se chocan y fluyen con una velocidad tan grande que cuesta atraparlos. En mi caso, algunas veces, las ideas logran cristalizar un tanto más tarde que las situaciones que las provocan.

El origen de esta introspección es que el transhumanismo, como corriente filosófica que compromete de lleno nuestra existencia actual, tiene un gran potencial para despertar y torcer multiplicidad de territorios que se jactan de ser naturales. ¿Qué es el transhumanismo sino una provocación a la idea de lo natural en el devenir del ser humano?

Si hay algo que siempre me ha embelezado es la posibilidad que tenemos de desnaturalizar todo, desmenuzar discursos, acciones y omisiones, hallar la inmensidad de sentidos que existen o que pueden existir sólo si nos animamos a crearlos y luego, a retarnos a nosotros mismos con ellos.

¿Qué tal si lográsemos corroer las estructuralidades más fuertes, aquellas que de alguna manera nos dan sustentabilidad y nos permiten pensar e imaginar nuestro día a día?

Conocer, pensar y desnaturalizar nos da la posibilidad de operar. No creo que sea suficiente con conocer si no podemos gestionar aquello que se nos presenta como producto de cierto descubrimiento.

Las potencialidades que se disparan de los avances de la tecnología permiten visualizar las potencialidades que tenemos de ser agentes, de intervenir en nuestro medio vital , lo cual me lleva directamente a afirmar que en la vida no hay nada de natural sino que es pura artificialidad, estrictamente diseñada y pasible de infinitas mutaciones. Yo creo que este es un primer nivel de análisis que se convierte en fundamental si nos proponemos el objetivo de gestionar nuestra propia vida, saborear realmente algo de la libertad.

La simplificación, el confort y la vanaglorización de la vida en el experiencismo es el plato fuerte que nos ofrece la Cultura Central en este momento cuando nos presenta los grandes cambios que se vienen de la mano de la tecnología. Esto quiere sugerir que cada avance que se oriente a favor del bienestar y del mejoramiento de calidad de vida del humano, corre la suerte de caer en una radicalización de ciertos mapas culturales que continúan reproduciendo los discursos que más hemos sabido naturalizar: la familia, la reproducción, el trabajo, el ocio, la muerte, entre otros. Pero, ¿acaso no son algunos de los pilares que deberíamos atrevernos a deponer si buscamos sentidos profundos sobre la vida?

El transhumanismo (crítico) pone en jaque la separación ontológica y tan cómoda entre hombre y tecnología, porque se pregunta si aquella no es otro de los discursos que obnubilan e inhiben las posibilidades de pensarnos como actores y participes de cambios tan extraordinarios que para algunos puede parecer cosas reservadas a "mentalidades de genios" y no a simples terricolas. Al contrario, sostengo que es necesario tomar las riendas de la evolución y atreverse a romper con los rasgos identitarios que nos buscan perfilar como meros espectadores fascinados frente a las vidrieras más magnificas.

No hay respuestas fáciles o evidentes, al contrario, pueden ser rebuscadas y engorrosas, pero no perseguirlas sería una atrocidad. 
Última modificación del comentario realizada el 01/11/2016 20:26
Recuerdos del Futuro
DaniLop 04, 26/09/2016 22:03
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Último comentario de Daniel, 28/09/2016 13:23
Estamos en el año 2254, me llamo DaniLop 04 (este último número da cuenta del número de regeneraciones totales de mi sustrato biológico y se lo usa como control estadístico para certificar las bondades de los reemplazos y promover los cambios necesarios) y soy la PP (personalidad persistente) de lo que antes se conocía como Daniel López.

Es un lunes bastante agradable para lo que suele ser un atardecer marciano y estos días estoy cumpliendo una pasantía en Marte aprovechando para comprobar de primera mano una de mis hipótesis acerca del incremento de la velocidad de la reconstrucción de la atmósfera marciana por el uso de las nuevas tecnologías de terraformación.

Ahora estoy esperando el envío, desde el Centro de Reemplazos Vitales, del archivo para que se implante en mi cuerpo una de las nuevas Memorias Fotónicas que son más rápidas y tienen más capacidad que las ya vetustas e impredecibles Memorias Quánticas que ya tienen como ochenta años de antigüedad.

Con las Memorias Q, todo era un poco impredecible, funcionaban bien, pero a veces tenían comportamientos extraños, por ejemplo traían a la conciencia un momento o hecho cualquiera con un detallismo pasmoso, todos los aspectos vividos se volvían presente en todos sus detalles.

Sin ir más lejos, hoy veía una noticia acerca de una conferencia que va a dar CarLav 02 (como se puede ver, Char tenía razón en eso de cuidarse en la alimentación) en el Foro de Comunidades Transhumanistas Descentralizadas, cuyo título es toda una declaración de principios muy propia de Carlos: "¡Es la Cultura, Estúpido!".

Estaba viendo esa noticia y repentinamente mi Memoria Q me trajo una nota que había escrito en el viejo Foro del Club I+ el 26/09/2016, como la recuerdo hasta el más mínimo detalle, les cito la parte central de la misma:

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Amigos: En la última reunión del Club, se habló de que en el futuro podríamos reconfigurar todo nuestro cuerpo biológico y nuestros hábitos, en pos de asegurarnos la persistencia de nuestra vida tanto en los aspectos físicos como psíquicos.

Ya en mi casa, recordé (Wikipedia salió en mi auxilio) la llamada "Paradoja de Teseo", en ella, según una leyenda griega recogida por Plutarco, el barco en el cual volvieron desde Creta, Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era.

Esto se puede traducir en la siguiente pregunta: ¿estaríamos en presencia del mismo barco si se hubieran reemplazado cada una de las partes del barco una a una? Existe además una pregunta adicional: si las partes reemplazadas se almacenasen, y luego se usasen para reconstruir el barco ¿cual de ellos, si lo es alguno, sería el barco original de Teseo?

Siguiendo el sistema filosófico propuesto Aristóteles y sus seguidores, hay cuatro causas o razones que describen una cosa:
1) La Causa Formal: es el diseño de una cosa.
2) La Causa Material es la materia de la que está hecha la cosa.
3) La Causa Final, la cual es el propósito previsto de una cosa.
4) La Causa Eficiente es cómo y por quién está hecha una cosa.

Eso mi hizo pensar en que si vamos cambiando las partes de nuestro cuerpo, en algún momento tendremos un cambio en nuestra psiquis, en nuestras maneras de ser, entre el Daniel de la década del ochenta y el Daniel del futuro podríamos decir:

La Causa Formal se mantiene
La Causa Material ha cambiado
La Causa Final, supongo que se mantiene y tiene como fin principal la persistencia
La Causa Eficiente, entiendo que cambian el método y el productor de los nuevos elementos de mi cuerpo y mente.

Me parece que las Causas impares son las más importantes, razón por la cual supongo que hay continuidad entre ambos "Danieles", pero esto me da pié para pensar en que si se altera la Causa Formal y la Causa Final, estaríamos en presencia de un cambio profundo.

Por todo lo dicho, postulo que si no hay un vínculo persistente entre los diferentes "Danieles", un hilo primordial que conduzca y ligue los distintos estadíos de personalidad, en algún momento se producirá un salto en la continuidad y entre un "Daniel" y el siguiente habrá una ruptura, al principio imperceptible pero con el correr del tiempo asumirá una distancia irreconocible.

Dicho esto, me pregunto ¿qué sería esa parte innegociable e inmodificable de mí ser? Obviamente no es una parte física, así que supongo que es algo asimilable a la propia conciencia, a la idea que nos sustenta como una unidad que atraviesa el tiempo y el espacio.

Ahora bien, creo que nuestra actividad psíquica depende de un soporte físico, entonces: ¿podríamos alegremente sumergirnos en un proceso de recambio de nuestro cuerpo? ¿Este recambio no traerá alguna modificación de nuestra conciencia?

Amigos, hasta aquí llegué y no tengo una respuesta que me satisfaga de manera cabal, capaz que el paso del tiempo pueda aportarme algún nivel de certeza que hoy por hoy se me escapa. El futuro dirá.
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Justo en este preciso instante terminó la transferencia de memoria hacia mi nueva Memoria Fotónica, tengo la sensación de poder invocar cualquier recuerdo al instante, ¡Qué Maravilla!

Por las dudas hago la verificación de control estipulada por el Centro de Reemplazos, el proceso comprende traer a mi memoria el primer recuerdo que tengo y después invocar lo último que estuve pensando....

Como siempre que hice estos cambios traje el recuerdo de circuitos de memoria, lo primero que salta a mi memoria, en forma algo borrosa, es un día, debía tener entre cuatro y cinco años, en que mi Mamá me llevó a la Plaza en el viejo barrio de Villa Luro y de golpe me veo invadido por una inmensa felicidad por subirme y jugar con las hamacas....

Sobre el último recuerdo, busco en mi memoria y solo me queda la idea de algo relacionado con "La Paradoja de Teseo" y su vinculación con algunas de las ideas que sostenía Aristóteles sobre las primeras causas... pero no debe haber sido algo interesante... debió ser algún pensamiento fugaz y poco importante... 
Última modificación del comentario realizada el 26/09/2016 22:16
Guau Dani! Que maravilla el cuadro que relataste para presentar tus ideas, muy transportador y divertido.

Yo empezaría por pensar, ante la natural duda de qué restaría de "mí" en una evolución que parte en este caso que planteas de lo biológico, que este recambio de partes ya sucede hoy.

A nivel celular, no sos hoy el mismo de ayer, ni lo serás mañana. Y sin embargo, ¿No te preocupa perder el hilo conductor no? ¿Qué hace entonces que esta proyección a futuro nos lleve a temer eso, será la tangibilidad o percepción cognitiva de los cambios?

Esto abre varias puntas. Por un lado la posibilidad de que no le tememos a lo que no podemos ver o percibir a través de nuestros sentidos (ilusoriamente, porque está ahí igual). Esto se da por ejemplo ante la incapacidad de conceptualizar riesgo y daño futuro (no puedo ver inmediatamente los daños de este cigarrillo o este McCombo entonces pierden grip en mi realidad actual).

Por otro lado, está la temática de la identidad-personalidad en relación al cuerpo material. Si podemos comprender que en efecto somos cuerpos diferentes cada día, ¿a qué nos estamos aferrando?
El hilo conductor por así decirle podrían ser tus sueños, aspiraciones, objetivos, valores, vínculos...y ojo que todo esto vaya si muta también! Gracias que así sea, estaríamos complicados si no evolucionasen todas estas cosas, imaginar una vida entera de sueños inmutables se me hace un tanto aburrido.

La idea de que algo puede permanecer y por efecto nuestro creo yo es la sensación omnipotente de control (que no existe)y que sería bueno cambiar por voluntad, impulso y movimiento generador.

¿Seguiremos siendo nosotros? Habría que ver a qué le llamamos nosotros....

Saludos desde Melmac
 

Vic, 27/09/2016 12:18
Registrado: 20/02/2014
Comentarios: 9

Querido DaniLop 04,

Estoy empezando a sospechar que la verdadera razón del reemplazo de las Memorias Q es una no muy documentada falla que hace que dos chips implantados en distintas personas puedan ocasionalmente dirigirse en un mismo instante a un recuerdo en común. Sólo así puede explicarse la extraordinaria coincidencia de que apareciera ayer también en mi mente el artículo que escribieras en el foro allá por 2016!

En esa época solía apreciar con gran simpatía tu utilización (persistente) de Aristóteles para emprender el desafío de pensar el cambio y la persistencia. Y buena parte de razón tenías, estimado Baelish: hemos llegado hasta aquí atravesando la mutación permanente de la materia, los atrasos del Centro de Reemplazos Vitales y un sinnúmero adicional de eventos cambiantes, pero lo que nunca se extinguió y se las arregló para permanecer desde ese remoto 2016, fue el "fin principal de la persistencia", y nuestra capacidad de salvaguardar entre cambio y cambio de chip de memoria, la posibilidad de navegar un hilo de serpenteante conciencia hacia el mar del pasado. (Vicky 2016: esos sueños sí son inmutables, su estructura no cambia (persistencia vital), y de aburrido no tienen un pelo, porque son Motivos Infinitos).

Más allá de esos dos elementos, ¿hubo algo inmodificable o innegociable? Me temo que no, estimado amigo. Pero eso le da más significado aún a lo que supimos defender o cambiar astutamente, no por ser patrimonio más o menos identificable con nuestra micro-tradición, sino porque fuimos descubriendo que eran los posibilitadores del más noble de los milagros, llegar hasta este remoto futuro, y eso es más importante que cualquier afirmación autóctona. Probablemente no te acordarás de ese flyer del Club de 2019 (siempre me fastidió tu indiferencia para con los flyers, te lo recriminé hasta finales del siglo XXI), en el cual se decía: "La Virtud supera a lo Genuino".

Afortunadamente, pudimos con el tiempo demostrar que la emancipación debe remontarse a alturas necesariamente inalcanzables para el yugo de la vieja identidad. ¡Cómo tembló la Cultura! ¡Cómo se estremeció la plácida laguna de la Humanidad!

Los pioneros, así, acometieron la última frontera de lo humano, allí donde sin complejos se opera sobre lo estructural de variadas maneras; a veces hay que controlar un fenómeno (Vicky 2016: el control SÍ existe, por suerte, y no tiene nada que ver con la omnipotencia, es esencial en una amplia gama de desafíos de permanencia, desde los aviones en el aire hasta la posibilidad de un adicto de no recaer), otras veces intervenirlo, otras contemplarlo e inspirarse en él.

Y así descubrimos el llamado del futuro, que nunca se cansó de enviarnos el mensaje desde lo más recóndito de nuestra imaginación: "Sólo lo extraordinario llegará hasta aquí, y lo que se quede, será extraordinario.".

Siempre miro esa frase encuadrada en otro flyer del año 2024, que un día colgué justo al lado del ventanal de mi chacra en Saturno, desde donde uno nunca se cansa de apreciar la inmensidad del Cosmos.

Espero recibir noticias tuyas pronto, y que en esa ocasión no se deba a una falla de tu nueva memoria.
 

Carlos Lavagnino, 28/09/2016 02:41
Registrado: 17/11/2005
Comentarios: 99

Algunos comentarios aclaratorios porque o no me expresé bien, o estamos hablando de cosas diferentes:

1. Me sorprende Char que no compartas la idea de la evolución de los sueños (que es lo que yo planteé). Por dos aspectos, uno la evolución en complejidad y virtud, y otro por forma. Este segundo aspecto sería analógico al cambio del organismo, hay un hilo conductor, hay una continuidad pero las células son nuevas. De hecho si utilizo a los sueños como hilo conductor de la entidad persona (cuya identidad como hablabamos en EXO no es inmutable y está bueno que cambie inspirándose en versiones mejores) eso sería en sí una parte estructural.

2. Claramente, no pienso que no se puede controlar nada en el universo, eso sería ridículo. Tan real como puedo controlar a qué velocidad me desplazo según la fuerza que aplique sobre el acelerador...estaba haciendo referencia, sin explicar muy bien evidentemente, a por ejemplo la tormenta que no apareció en los radares y sacudió tu avión, y que vos no podes controlar, sino que OPERÁS con las nuevas variables.

 

Vic, 28/09/2016 12:01
Registrado: 20/02/2014
Comentarios: 9

Vicky, Carlos, Hola.

Ah... Melmac... ¡Qué playas! ¡Qué montañas! Con justicia está el dicho: "Verede Melmac, e dopo morire"

Pero yendo a lo nuestro, me alegra que les haya gustado el escrito del Daniel del futuro, trataré de contestarles en su nombre porque si bien hoy soy Yo supongo que también soy un poco Él.

Claramente aciertan cuando dicen que el recambio de partes ya sucede hoy, tal vez estemos seteados para vivir con una renovación a escala natural y cuando se verifica el cambio a dicha velocidad no lo percibimos, como cuando vemos una película notamos un movimiento suave y natural de la escena, pero si alteramos su velocidad (usando el viejo fast forward) llega un punto en que perdemos el sentido de la trama.

Mi yo actual está de acuerdo con la evolución de los sueños, aspiraciones, objetivos, valores, vínculos, etc. pero nuevamente las cuestiones de gradación exigen precisiones: La "evolución" como concepto equivale -dentro del abanico de los cambios- al "máximo cambio posible" que mi condición biológica y fundamentalmente psíquica me permita, un cambio mayor y más abrupto producirá un salto en el continuo vital que me parece rompería con la idea de la evolución.

Y por último, me gusta pensar que los sueños, aspiraciones, objetivos deberían quedar inmutables en tanto y en cuanto no hayan sido alcanzados o realizados, luego de ello, no encuentro motivo para quedarme inmóvil sobre los mismos, no cabe duda que son la plataforma inmejorable desde donde despegar hacia otros sueños, aspiraciones y objetivos superadores tanto cuantitativa como cualitativamente hablando.

Ya me imagino al Daniel del futuro riéndose compasivamente de estas sus ideas del pasado, al tiempo que entona esta estrofa final:

Y este canto que emprendí,
esta tocando a su fin,
ya que yo que lo empecé,
ya no soy más el que fuí.

(escribí esta entrada al solo efecto de ser acreedor al premio: "Posteo Emanuel Ginóbili de la semana") 
Última modificación del comentario realizada el 28/09/2016 13:28

Daniel, 28/09/2016 13:23
Registrado: 04/04/2009
Comentarios: 46

De la responsabilidad y la vida eterna
Melina, 09/09/2016 18:16
Registrado: 24/08/2016
Comentarios: 8

Último comentario de Carlos Lavagnino, 15/09/2016 01:24
Ayer me quedó resonando una idea muy fuerte. Hacia el final de la noche Aldi señaló que la última interfaz, aquella que ya no es homologable por la Cultura Central, es aquella en la que el individuo se debate entre la vida y la muerte.
Ahora bien, si hoy en día se pregona la idea de que no hay límites para el ser humano, si se vive en una aldea de libertad y potencialidad, si las posibilidades vitales se pueden desarrollar al máximo con los avances tecnológicos, todo indicaría que en un futuro muy cercano ya podríamos comenzar a explorar los primeros pasos de la extensión de la vida y quizás, la posibilidad de su eternidad. ¿Cómo se maneja el tiempo eterno, el infinito?
Se me ocurre que una de tantas cuestiones que nos diferenciaron históricamente de los animales es la conciencia de que somos seres cuya vida es finita. Los animales no saben eso, simplemente viven el momento y en ese sentido son más libres que nosotros, viven en el deseo y en la búsqueda de su satisfacción.
El hombre, desde que se ha desprendido de la existencia de la vida en el más allá, ha intentado de prolongar su vida y su bienestar terrenal, involucrado en un proceso constante de lucha contra la muerte o el desvanecimeinto de la fuerza vital. Paradójicamente, la Cultura Central predica otra cosa. Si bien hay un discurso del disfrute y de las múltiples posibilidades del ser y el hacer, éste se contradice por el hecho de los instantes de felicidad y goce son eso, instantes, momentos, segundos. A veces para conseguirlos tenemos que padecer mucho más. Como mencionabamos ayer, si hoy en día hay una instatisfacción constante que decanta en la voluntad de diluir la insoportable cotidianeidad del ser, de romper las interfaces, de homologar experiencias y situaciones y de volver cada uno de nuestros actos hiper-compatibles para subirlos a la nube, pensar en una vida eterna no creo que sea una opción a la que este humano contemporáneo vaya a apostar.


Si supiéramos que no vamos a morir y que vamos a ser eternos, cómo gestionaríamos nuestra vida?

Más allá de que eso suceda o no, es verosímil y nos puede servir para pensar la idea de responsabilidad. Podemos iluminar muchísimas prácticas culturales que apelan a la fluidez, a la lógica de lo efímero, instantáneo y borrable (snapchat, instagram stories), al estar continuamente dopado para hacer transitable y deglutible todo aquello que no nos cierra de nuestra experiencia cotidiana pero podemos encontrar la misma cantidad de prácticas donde lo valorado sea lo que perdura, lo desplegable y lo profundo? Es más difícil porque aquello apela a una lógica del compromiso (ético). Al parecer la falta de compromiso es una de las variables más valoradas por la Cultura Central y apela justamente a dejarnos gobernar siempre por otros aunque paradójicamente se nos trate como seres libres y sujetados solo a nuestros propios deseos. No es esto una operación que nos hace condescendientes, apáticos, homologables, intercambiables, sustituibles?
Si el primer paso es afirmar la vida, eso implica un compromiso y el punto de partida es una ruptura. Quizás el hecho de no tener límites vitales, como los animales, nos saque ese miedo y nos proponga la posibilidad de pensarnos como seres eternos, donde tendremos que convivir unos con otros y no soportar la vida, sino apreciarla y disfrutarla. Quizás podríamos pensar, así como lo plasmaba Nietzsche, en una lógica del eterno retorno ya que provee una concepción simbiótica entre el hombre y la vida donde cada vivencia tiene un valor extraordinario ya que se vuelve a repetir por siempre. Quizás la eternidad se valore cuando el individuo pueda asumir esa responsabilidad consigo mismo y con los demás, cuando sienta la intensidad y la profundidad de cada experiencia vivenciada como para ser repetida infinitamente. La elección de esa vida necesariamente reclama una superación del miedo, una entrega a la vida y una estructuralidad nueva.
 
Invalorable e inconmensurable artículo de Melina,
¡ Felicitaciones !

De todas las líneas argumentales expuestas en el mismo, particularmente quedé enganchado en dos:

a.¿Cómo gestionaríamos nuestra vida si esta se extendiera casi sin límites?

b.La falta de compromiso como algo muy valorado por la Cultura Central

Sobre el primero de los puntos, siempre expresé en el Club algunas de mis reservas acerca de que, supuesto la victoria sobre las cuestiones físicas y biológicas, me cuesta pensar en el mantenimiento del impulso vital de manera eterna.

Hoy la muerte se nos presenta, en la mayoría de los casos donde no medie un gran deterioro físico, como un visitante que llega sin avisar, como un accidente que provoca la caída de un avión en vuelo.

Pero que pasaría si en un futuro, la muerte fuera un ejercicio más parecido a un aterrizaje suave y conocido, sin rastros de dolor ni de sorpresas, si luego de una vida extensísima, habiendo dado lo mejor de sí para uno y para su entorno, habiendo transitado por innumerables senderos, experimentando lo que hoy sería imposible para una sola vida humana, tal vez (y solo tal vez) una persona pueda sentir cierto agotamiento de su impulso vital y ante la posibilidad de volver a recorrer caminos y experiencias ya vistos degradándolos por la repetición de su uso, quisiera poner fin a su existencia.

Se me dirá que siempre habrá cosas para explorar o descubrir, pero tiendo a pensar que si toda la población mundial pudiera vivir siglos y siglos, los caminos novedosos se agotan.

Qué es posible la exploración del espacio, sí.... pero hasta donde sé, salvo que descubramos como vencer las infinitas distancias que nos separan de los mundos habitables y toda la logística que ello supone, estamos muy pero muy lejos de lograrlo.

Por otro lado, aún si "terraformáramos" Marte y pudiésemos asentarnos allí, no sería más que un cambio de locación, como mudarnos a otra ciudad, con otros paisajes y otras montañas que escalar, pero en esencia no cambiaría mucho la situación de la humanidad.

Respecto del segundo punto, adhiero a lo expuesto por Melina, la Cultura Central busca asumir toda la responsabilidad para controlarnos, y para tal fin apela a la nefasta inclinación que tenemos para no hacernos cargo de las situaciones que supuestamente protagonizamos.

Como un padre bueno nos dice que durmamos que él cerrará la ventanas y apagará la luz, que dejemos el control de la situación en sus manos y que nos quedemos tranquilos.

Muchas veces critiqué que en el Club se cae en cierta tendencia a la antropomorfización de la imagen de la Cultura Central, pero ahora (como buen ser humano lleno de contradicciones) estoy a punto de ser blanco de mi propia crítica.

Hay una película que se la suele pasar con cierta asiduidad en el cable, se llama "Cuestión de Honor" ("A few good men" en su nombre original), donde cuentan la historia de un asesinato de un Marine (de apellido Santiago) en la base de Guantánamo que está a cargo de un General especialmente cruel y severo. Se acusa a dos soldados de ser los culpables pero su abogado busca demostrar que este general fue el autor intelectual y, por tal motivo, máximo responsable de este homicidio. La película es interesante.

Imaginemos que donde dice "General", viéramos a la Cultura Central y donde diga "Abogado" reconociéramos a una persona del común (transcribo el diálogo):

General: "Quieres la respuesta"
Abogado: Creo que tengo derecho
General: ¿Quiere la respuesta?
Abogado: ¡Quiero la Verdad!
General: ¡No sabrías que hacer con la Verdad! Hijo, vivimos en un mundo que tiene muros, y esos muros deben ser protegidos por hombres con armas. ¿Y quién va a hacerlo? ¿Tú? ¿Tú, teniente Weinburg?. Tengo una responsabilidad mayor de la que siquiera pueda concebir. Lloras por Santiago y maldices a los marines, puede darse ese lujo. Puedes darte el lujo de desconocer lo que yo conozco, que la muerte de Santiago, aunque trágica, probablemente salvó vidas, y mi existencia, aunque grotesca e incomprensible para usted, salva vidas. No quieres la verdad porque en tu interior, en lugares de los que no hablas en las fiestas, me quieres en ese muro, me necesitas en ese muro.
Utilizamos palabras como "Honor", "Código", "Lealtad". Utilizamos esas palabras como la columna vertebral de una vida dedicada a defender algo. Usted las usa como remate para los chistes. No tengo ni el tiempo ni la disposición de dar explicaciones a un hombre que se levanta y se va a dormir bajo el cobijo de libertad que yo le suministro, y que luego cuestiona la manera en que yo le protejo. En tu lugar, me limitaría a darme las gracias y seguir tu camino. Sino, te sugiero que tomes un arma y ocupes un puesto de vigilancia. En cualquier caso, me importa un carajo lo que creas que tienes derecho".

Por si quieren ver este tramo de la película, inmejorablemente actuado por Jack Nicholson cliqueén aquí: youtu.be/u6SmNn-GHMs... (ver hasta 01:30)

La Cultura Central apuesta a que nosotros no queremos hacernos responsables, no queremos saber la Verdad y no está dispuesta a que la gente cuestione el estado de situación y/o los métodos que utiliza para controlarnos.

La invitación que nos hace a ocupar nuestro puesto de vigilancia si es que queremos tener el control de nuestras vidas es una astuta estratagema porque sabe que en general estamos anestesiados y poner en juego nuestro confort por una libertad que supuestamente ya tenemos, es algo que, como dice Melina: "....no creo que sea una opción a la que este humano contemporáneo vaya a apostar." 

Daniel, 11/09/2016 00:43
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¡Qué lujo de thread! Esperaba ansioso tener un buen rato para paladear las finas ideas de Meli y Dani y tratar de aportar.

Es impresionante ver cómo las tensiones culturales extremas de lo contemporáneo son capaces de hacer mutar el carácter de ciertas funciones clásicas como el deseo y el compromiso.

Así como hablábamos el otro día de que de manera inédita la Cultura Central está del lado de la realización de los deseos en vez del lado de su represión (porque sabe que tus deseos son la quinta columna de ella en vos), en la propuesta de Meli aparece la función del compromiso (del latín compromissum, obligación contraída o palabra dada) como una hipótesis de defensa de la vida, quizás también en una suerte de "inversión" de su papel clásico como garante de imposiciones externas, mayormente contrarias a la vida de la persona.

Como en un buen thriller, el "bueno" y el "malo" alternaron sus papeles, pero parecería ser que aún necesitamos un "twist" en la trama.

Y es que la CC se siente especialmente cómoda con el hecho de "polarizar" contra su viejo aliado, el compromiso, ya que bajo la égida del deseo logra preservar los senderos aparentemente más cálidos que, de ser surcados por impulsos de otro signo, son los que con más facilidad permitirían el esbozo de algo parecido a un apego vital sustentable.

Así entramos en un juego más bien geométrico: del bucle del eterno retorno, en donde, por la época en la que fue pensado, todavía no se podía salir de lo que podríamos llamar una performatividad lineal ("el mejor camino merece repetirse"), hasta la estrategia del "mosaico" de Dani: Denme más planetas que explorar!

Por todo esto, quizás se pueda pensar en algunas disrupciones que pueden cambiar el juego, esta vez de manera que se beneficie el Individuo Independiente y no la CC:

1) Performatividad no lineal y adaptativa: no hay eterno retorno, porque el lugar del comienzo cambia y evoluciona, el bucle se abre y el ciclo se rompe. El mejor camino se caracteriza por abrir nuevos y no estratificarse.

2) Regeneración vs. Alternancia: no vale cubrir las superficies nuevas replicando el mosaico. El experiencismo es un callejón sin salida porque el turismo vital siempre se agota. Pero no todo se agota: el territorio de las situaciones y la aventura de la Cultura son infinitos (o podrían serlo). La Independencia es la primera misión humana regenerativa para el individuo.

3) Repetición vs. Cambio en Persistencia: ya despegados del experiencismo no hay necesidad de mantener la antinomia culturocéntrica de Alternancia vs. Repetición. El que se repite es el Individuo en conexidad contínua, mutando y evolucionando en tiempo real, en busca de las singularidades.

4) Razón sentida y deseo responsable: la guerra civil dentro del individuo debe terminar. Quinta columna go home! De la tensión irresuelta a la retro alimentación.


 

Carlos Lavagnino, 15/09/2016 01:24
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Campaña experimental contra la Idiotez
Carlos Lavagnino, 03/09/2016 19:09
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¿Existe la Idiotez? ¿Parecería ser, no?

¿Qué parte de la Idiotez vive y se alimenta de lo que hacemos y promovemos en las redes sociales?

Probablemente, una proporción cada vez más importante de lo Idiotas que somos y de las Idioteces que hacemos se genera, se consolida, y hasta se propaga con fuerza en el medio digital. ¡La Idiotez ha evolucionado también!

La Idiotez tiene nuevos componentes. Pongamos un ejemplo fácil, siempre considerando que cada uno hace lo que quiere, y que eso vale también para poder criticar lo que se observa.

Supongamos que podemos convenir que una persona que está fumando está haciendo una Idiotez. Este sería un nivel clásico que podríamos llamar la Concreción de la Idiotez. Si no opinás que fumar es una Idiotez, saltá al punto 1.

Ahora bien, cuando esa persona publica (o deja publicar) una foto de esa Idiotez en las RR.SS., parecería ser que el grado de Idiotez aumenta, en lo que podríamos llamar el novedoso paso de la Promoción de la Idiotez. Si esa foto es tu foto de perfil, el cuadro se agrava y podrías también saltar al punto 1.

Pero esto no termina acá. ¿Qué pasa con los que dan "Me gusta" a una foto de una persona fumando? Parecería que la Idiotez, no conforme con los niveles de Concreción y Promoción, necesita un nivel adicional, que podríamos llamar el Festejo de la Idiotez.

Así, la Idiotez Concretada y Promovida se propaga con la fuerza de la legitimación colectiva, y se cristaliza en la estructura viva de la Cultura, con la responsabilidad compartida de los suscriptores de los tres niveles.

Punto 1: cada uno definirá qué es Idiota y qué no, según su criterio. A los efectos de esta campaña, consideramos Idiota, para empezar, a todo comportamiento que atenta objetivamente contra la vida y genera dolor, enfermedad y muerte evitable. Si no te identificás con esta noción, probablemente estás fuera del target de este mensaje.

Punto 2: la propuesta es visualizar el impacto que tiene la Concreción, Promoción y Festejo de la Idiotez en la vida contemporánea. Y así como en las cajas de cigarrillos ponen fotos espantosas de los efectos PROBADOS de cometer la Idiotez del ejemplo, y está prohibido por Ley promocionar esta Idiotez puntual, y como las RR.SS., por suerte, están fuera del alcance de la regulación del Estado y los Organismos de Salud Pública, sólo resta generar conciencia en la Sociedad Civil Descentralizada, o sea en vos.

Punto 3: por eso, llamamos a que antes de participar de una Idiotez, en cualquiera de sus tres niveles, uses tu imaginación o tus recuerdos para visualizar las consecuencias de esa acción. En el caso del ejemplo, podés pensar en algún ser querido o cercano que se enfermó por fumar, y tomar conciencia de que cuanto más Promovida y Festejada sea una conducta humana, más chances hay de que se replique.

Punto 4: comprometete con lo que hacés en las RR.SS., observá las fotos, leé los textos, componé la escena y actuá en consecuencia. Las RR.SS. son una referencia que gravita con cada vez más fuerza en la realidad. Es el Medio Ambiente del Futuro.

Si esta pequeña iniciativa genera aunque sea una Concreción, una Promoción o un Festejo de una Idiotez menos, ya ganó su razón de ser. La Idiotez forma parte de la situación humana, pero sería bueno que esa parte sea lo más pequeña posible.

Escuchá toda la discusión: http://www.riorevuelto.org/site/inde...  
La Memoria: El lugar donde las cosas ocurren por segunda vez...
Daniel (el que recuerda), 22/08/2016 11:36
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Último comentario de Carlos Lavagnino, 29/08/2016 01:38
En la última reunión se habló, desde ópticas distintas, de la enorme e increíble posibilidad que presenta este tiempo de comenzar a permitir reconfigurar la dotación biológica y emocional (si es que estas fueran cosas no vinculadas y remitan a cuestiones de distinto origen) del ser humano.

Sin duda alguna estamos ante la presencia de uno de esos puntos cardinales (del latín cardinalis "principal", y este de cardo, "gozne, bisagra", de origen incierto) es decir y apelando a la interesante figura que nos trae la etimología de la palabra, estamos ante una bisagra en la historia humana, un punto en el espacio tiempo donde ésta gira y cambia de rumbo, lo cual es un privilegio no menor para todos nosotros.

Sobre la cuestión genética y biológica no voy a incursionar, no por falta de interés, sino por el escaso conocimiento sobre ambos temas. Pero donde sí me animo a decir algo, no por abundancia de ciencia sino por el desprejuicio (injustificado y culpable) que tengo en temas relacionados con la cultura, es en el punto de la reconfiguración de la memoria.

Como en muchos temas, me siento ante esta situación con un estado de ánimo dual, por un lado aparece el atávico miedo al cambio y por otro la inequívoca atracción que supone la aventura de explorar territorios desconocidos.

Los aspectos positivos de esta posibilidad se fundan en la idea de poder esculpir nuestra memoria personal a gusto, pudiendo descartar todo aquello que creemos nos hace mal y nos limita emocionalmente.

Por primera vez en la historia de la humanidad, pasaríamos del rol de protagonistas a editores de nuestro pasado, con capacidad de suprimir (entendemos que también disminuir) el impacto que tienen en nuestra matriz de decisiones los ecos emocionales de situaciones vividas que consideramos traumáticas o tan solo inútiles de justificar su guardado.

Imaginamos un ser humano que frente a una situación que le implica una decisión tiene en su arsenal emotivo solo información y ningún prejuicio, ningún miedo producto de una experiencia fallida en ese tema, el pasado no proyecta su sombra sino ilumina con los aspectos ciertos y comprobables de la situación similar ya vivida a los efectos de no volver a cometer los mismos errores.

Este sería, en modo abreviado, los aspectos positivos, pero también tiene su lado B, su aspecto negativo, el lado oscuro de la fuerza, y todos estos puntos no son despreciables.

¿La formación de la personalidad sería completa si solo usamos los aspectos positivos, o peor aún, aquellos que creemos positivos o beneficiosos?

Haciendo una analogía ¿Es posible una nutrición completa con una dieta exclusiva centrada en lo dulce?

¿No estaríamos dando cauce a una personalidad debilitada, acostumbrada al no conflicto?

El rock nacional es a Laguna Placida lo que los griegos a la filosofía, una fuente de citas:

Cuando las estrellas caen... ¿qué se puede hacer salvo ver películas?
(La Máquina de Hacer Pájaros - Películas)

Se cree más en los milagros a la hora del entierro.
Este hombre trabajó: ¿quién escribirá su historia?
¿La cal reseca? ¿La viuda que sueña?
¿Los amigos que siguen igual?
(Juan Carlos Baglietto - El Témpano)

Cuando creamos que nos fue mal, cuando tengamos una mala experiencia, en suma cuando nuestras estrellas caen... ¿qué podríamos hacer? solo tendríamos que ver la nueva película de nuestra vida, seríamos adictos a nuestra capacidad de alterar el pasado, nacería una nueva droga a la que ya sugerimos nombre: Alterium

Lo peor, como anticipa Baglietto, un recuerdo que en principio dejamos en nuestra memoria puede mutar de bueno a malo al acercarnos a situaciones de conflicto, y frente a ella seríamos "carne" de edición, empezaríamos a borrar y suprimir, a reescribir nuestra historia y, seguro, no pasará mucho a que surja un nuevo trabajo, la tercerización de servicios de edición, aparecerán quién ofrezca sus servicios profesionales de edición con hermosos avisos: "¿Esa amputación te trae problemas? Bórrala ya!" "¿Tu novi@ te dejó?: Deja vos su recuerdo en Desmemoriam S.A."

Por otro lado, podríamos pensar en que esta nueva situación daría pié al nacimiento de un nuevo apotegma: "Recuerdo Borrado, Recuerdo Perdido", porque salvo que surja un repositorio personal de recuerdos borrados, una suerte de papelera de reciclaje evocativa del cual fuera posible su restauración, los aspectos más personales de un hecho, aquellos que no son generables por otra persona ya que le darían su impronta y no la nuestra, quedarían perdidos para siempre:

"todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia"
(Monologo final del replicante en Blade Runner)

Continuará... 
Última modificación del comentario realizada el 23/08/2016 10:30
Aquello que nos hace Humanos

"todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia"
(Monologo final del replicante en Blade Runner)

El final sin final de mi anterior artículo me sirve como enganche para un tema que no está alejado de lo expuesto en el mismo.

Si la reconfiguración a voluntad de la memoria que surge de las nuevas posibilidades que brinda la tecnología, podía abrir las puertas a ciertos cambios en nuestra estructura psíquica que nos exponían al riesgo del empobrecimiento de nuestra personalidad, de nuestros recursos emocionales que tan necesarios se vuelven frente a situaciones de conflicto.

Esta pequeña contribución a este digno foro, marcha en una ruta paralela a los efectos descriptos en dichos cambios ya que si el anterior escrito, en algún sentido, hablaba del empobrecimiento de nuestra personalidad, también podría ser entendido como aquellos avances que significan una suerte de retroceso en nuestra conformación como humanos.

¿Por qué decimos esto? Porque creemos que todo aquello que vaya en el orden a la clonación de la personalidad (el alma o el espíritu, o como queramos llamarlo) supone una pérdida en la riqueza de la humanidad.

En la medida que se pueda editar los hechos de la memoria, es decir en cuanto surja de manera concreta la posibilidad de modificar los recuerdos, comenzará una incesante búsqueda de una "huella" mnémica perfecta, aún al precio de comprarla o adquirirla sin importar que no haya sido real.

Todas estas posibles ramificaciones me trajo a la tan mentada memoria lo que se discutió creo hace dos o tres reuniones acerca de que una posible traza de "humanidad" sería la facilidad en que el hombre cae en contradicciones en oposición a la coherencia que exhiben las máquinas.

¿Qué es lo que nos hace humanos? Tremenda pregunta que no puedo contestar, pero sí al menos intentar acercarme a dicha respuesta.

En la película "Blade Runner" se mostraba un cierto test (se lo menciona como el Test Voight-Kampff) que permitía medir los grados de empatía. Supuestamente los androides, allí llamados "Replicantes", carecían de esa característica humana.

Por lo que pude leer, Philip K. Dick (autor del cuento que sirve de base a la película) cita a un miembro de las SS destinado en Polonia que decía: «Por la noche nos mantienen despiertos los gritos de hambre de los niños». Dick explicó que llegó a la conclusión de que su autor poseía «una mente tan emocionalmente defectuosa que no se le puede aplicar el calificativo de humana...». En esa falta de empatía por el dolor del otro, dio inicio a la idea de un replicante sin dicha capacidad.

En resumen, Dick retoma la idea de definir lo no humano a través de una carencia respecto de lo humano, él asume que es la falta de capacidad empática, algo que sin embargo al final (no digo más porque arruino la película para el que no la vió) el replicante parece desdecir.

Claramente percibimos que no es la inteligencia, la capacidad de abstracción, la fenomenal habilidad para recordar cosas, caras, gestos, la facilidad para establecer patrones, la capacidad de manejar grandes volúmenes de datos, etc., lo que nos podría diferenciar de los robots, hasta la producción artística ha sido replicada con éxito por programas expertos.

Es decir en aquellos campos que aspiramos a descollar como humanos perdemos por goleada frente a los robots porque ellos son decididamente mejores y, paradójicamente, en nuestros errores, nuestras contradicciones, nuestras pasiones sin sentido, ahí tal vez resida el núcleo diferenciador de nuestra humanidad.

Da cierta pena que quitados los aspectos comunes con que podríamos compararnos con los robots, lo que queda de diferencia a favor del humano sean aspectos que los mismos humanos, en principio, tildamos de negativos y no nos enorgullecen.

Usando una imagen muy pedestre pero fuertemente gráfica, un robot sería como una de esas hormas de queso compactas, mientras que el hombre tomaría el lugar del queso "gruyere". Comparando ambas piezas lo que primero surge como diferencia son los agujeros del gruyere, que justamente no son queso, sino su ausencia.

Somos concientes de que se acerca el advenimiento de otra especie pensante y eso nos aterra, estamos como hijos únicos ante la noticia de la llegada de un hermano que viene a modificar el estado de cosas que tanto nos costó lograr.

En esta necesidad de preguntarnos qué somos y cuál es nuestra diferencia, tal vez allí resida algo que nos distinga de los robots.

Toda esa búsqueda de respuestas, me parece que remiten a la necesidad de encontrar algo que justifique que nos quieran, me arriesgaría a decir que hay un vacío que necesitamos llenar como especie para sentirnos merecedores del afecto, de allí los miedos que nuestros nuevos compañeros de ruta nos suscitan. 
Última modificación del comentario realizada el 23/08/2016 22:14

Daniel, 23/08/2016 22:12
Registrado: 04/04/2009
Comentarios: 46

Sumándome a este bello espacio de intercambio tengo para acotar una serie de cuestiones relativas al tema de la memoria y el olvido:

Como bien señaló Daniel, este tipo de avances de la tecnología (léase la posibilidad de gestionar nuestros recuerdos a través de sustancias químicas) nos obligan a indagar acerca de lo más profundo de la condición humana. Vivimos en un entorno cada vez más intervenido por la tecnología. Ésta nos propone el diseño químico de nuestros gustos y pasiones, la selección de sensaciones, la posibilidad de diseñar nuestra propia versión de "la felicidad".
La naturalización de este entorno es, sin embargo, una de las características más alarmantes.

¿Estamos preparados para este tipo de alteraciones biotecnológicas? Yo creo que una de las cosas que más nos perturba es justamente no poder imaginar aquellos efectos que estas intervenciones finalmente podrían tener en la constitución de nuestra subjetividad, en el devenir de lo humano. ¿Qué sucedería si pudiéramos controlar y seleccionar a piacere nuestra experiencia, nuestro recuerdo del pasado? Coincido con Daniel en el hecho de que esta modificación daría cuenta de lo débil y endeble que es la especie humana ya que demostraría la poca tolerancia hacia las experiencias traumáticas que ofrece la vida, pero que también son constitutivas de nuestra personalidad y forma de relacionarnos con el mundo; como consecuencia se podría imaginar la generación de una forma de vida edulcorada.
Me pregunto también si no es desde los inicios de la utopía tecnocientífica moderna que el ser humano ha perseguido justamente esta voluntad de alteración de sus disponibilidades naturales en vista de una "mejor calidad de vida". La tecnología ofrece la posibilidad de ahuyentar la enfermedad, prolongar la vida y modificarla, lo que supone una cooperación entre tecnología y ser humano. ¿Esto quiere decir que somos insuficientes biológicamente y tenemos una relación de necesidad con lo tecnológico? acaso la tecnología no es aquel lugar donde podemos pensarnos y hacernos a gusto? ¿Si somos seres sufrientes, es necesario mantener esa condición si la tecnología habilita un horizonte de bienestar?

Esto me lleva a otra discusión aún más trascendente: ¿existe una naturaleza humana? ¿ Es ella deseable y es antitecnologica? Desde una mirada humanista, la tecnologia persigue la modificación de las bases sobre las cuales la vida se sustenta, es decir, el dolor (proveniente de los recuerdos traumáticos), la enfermedad, la vulnerabilidad y la contingencia que serían características fundamentales de lo humano. Pensar en intervenciones técnicas significaría atentar contra nuestra esencia. Si podemos controlarnos y diseñarnos, entonces nuestra ontología se acercaría mucho más a la de un ser programable, un robot: en este sentido,lo azaroso e imprevisible del sujeto devendrían en posibles recuerdos borrables.

Ahora bien, si pensamos en una visión post humanista o trans humanista (de la cual uno de los exponentes es Peter Sloterdikj), la técnica encarna la posibilidad de ser mejor en el mundo, y por ello la tecnología habilita un cambio positivo, un avance del hombre.

Me interesa la reflexión de Dani sobre la noción de conflicto. Puede existir una vida humana en la quietud, en el puro disfrute, en el goce eterno? Por otra parte, si estamos continuamente borrando o alterando nuestros recuerdos, no podríamos caer en un tiempo sin forma, en una inmutabilidad de nuestras conciencias? El conflicto, el dolor, es también una forma de aprender y de dar cierta movilidad a nuestras experiencias. Qué sucedería si no existiera más esa forma de vida?
Quizás una pregunta importante podría ser: ¿Qué formas de humano habilita la tecnología? ¿Qué discursos y que lecturas sobre nosotros mismos hacemos a través de ella?
No es la memoria un elemento central en nuestra percepción? Sabemos la importancia cabal que ésta tiene en nuestro país, que ha tenido que atravesar historias de terror en retiradas situaciones. ¿Qué pasaría si pudiésemos borrar esos recuerdos? ¿No sería una falta de responsabilidad, una negación? La imposibilidad de crítica y de construcción frente a hechos aborrecedores y traumáticos puede implicar la edificación de una especie humana pasiva e indiferente, éticamente nefasta.
 
Última modificación del comentario realizada el 25/08/2016 00:57

Melina, 24/08/2016 18:29
Registrado: 24/08/2016
Comentarios: 8

Nuevamente Dani, gracias por estos disparadores alucinantes que nos regalas en el foro.

Que candor tiene lo humano, esa cierta esencia fantasmagórica de coquetear con el vacío pareciera ser la coreografía favorita del hombre.

¿No Resulta ciertamente graciosa la indignación que proyectamos Legranezcamente ante los avances tecnológicos que parecieran sorprendernos todo el tiempo? Cual niño que año tras año, siempre el mismo día, a la misma hora recibe un regalo bajo el árbol navideño, no logramos asimilar aquello con lo que nos codeamos todos los días.

Ahora bien cuando hablamos de la configurabilidad de nuestros recuerdos, de nuestras experiencias (de forma química) me resuena un comportamiento cuasi compulsivo que tenemos los humanos de esta generación (la mía y posteriores) que es el de la modulación de nuestra máscara vienesa, la cual enaltecemos embellecemos, decoramos, y cuidamos con suma dedicación... esa mascara que vamos esculpiendo todos los minutos de nuestra vida para seducir en el mar deseado de las redes sociales.

Facebook nos recuerda que foto nos tomamos hace 5 años, nos muestra diapositivas de una tierna historia de amistad con alguno de nuestros "contactos", el tiempo se disuelve en los scrolls de un mouse.

Que tema el de modelar recuerdos, claramente, peligroso y más aun cuando no se sabe gestionar. Quizás sea polémico pero ¿Que tal si el borrar la emocionalidad de un recuerdo pudiera evitar una enfermedad?¿O una depresión patológica? Pero a su vez... ¿Qué tal si el borrar un recuerdo generara monigotes reverenciando un vacío insalvable?

Es allí donde nuevamente llegamos tarde señores! Las redes ya lo están haciendo por nosotros, alguien mas está tomando esa decisión, sin la necesidad del uso de un fármaco, pero sí operando dentro de tu propia cabeza.

Allí es donde me remito a lo expuesto por Meli, acerca de la inmutabilidad de las conciencias... lo leo y da escalofríos, sería algo así como la redención de las almas en la tierra. Los recuerdos son parte nodal del aprendizaje básico del ser humano, y el aniquilar el acecho de los mismos es un dopaje directo al raciocinio y a la evolución.

¿Cómo saber las potencialidades de los pensamientos que podría generar el revivir una memoria en distintas instancias y momentos de la vida? ¿Cuántas posibilidades aniquilaríamos por tapar el síntoma?

Una vez mas nos encontramos marcando la importancia de contemplar las causas y definitivamente los innumerables efectos y consecuencias de nuestras decisiones.
 
Última modificación del comentario realizada el 24/08/2016 21:24

Aldana Lagomarzino, 24/08/2016 21:19
Registrado: 03/08/2015
Comentarios: 3

Qué placer leer las reflexiones que disparás, Dani.

Frente a este fenómeno de la edición de los recuerdos no puedo evitar, en un primer lugar, intentar verle un costado independentista: ¿no será posible concebirlo como una manera de toma de control del individuo de su propia conciencia, una manera de hackear el tiempo? Sin embargo es más fuerte la idea de que los recuerdos son una fuente muy poderosa de información, y limitarlos o eliminarlos sería resignar herramientas muy útiles.

Ahora, algo que me resulta más escalofriante que la mutación de la memoria a través del uso de fármacos, es la sospecha de que algo similar ya existe. ¿Qué nos hace pensar que no hacemos nosotros mismos (con niveles de conciencia variables) una edición de nuestros recuerdos? De hecho de eso se trata la narrativa como representación de nuestra identidad. Cada uno crea una narrativa propia en base a la selección de ciertos recuerdos y con eso construye la historia que lo define como individuo. Y ahí creo que das en la tecla, Melina, cuando te preguntás si la eliminación de los recuerdos nos haría caer en una inmutabilidad de nuestras conciencias. El auge del storytelling tiene la función de reducir identidades a la linealidad de una historia, a limitar las infinitas potencialidades de un individuo a un discurso cristalizador. En relación a eso, me retrotraigo a dos puntos interesantes del artículo que llevé el jueves pasado (https://aeon.co/essays/would-you-purge-bad-memories-from-your-br
ain-if-you-could). Por un lado, la autora se pregunta "¿En qué momento la memoria es algo prescindible en función del bien de un individuo o de una sociedad?¿Y por qué es menos tolerable usar medicamentos para eliminar o suprimir un recuerdo que apoyarse en nuestros propios cerebros para hacer ese trabajo?". Por otro, Lauren Gravitz concluye su artículo sosteniendo que sus recuerdos incompletos han definido su entendimiento de su propio yo y se han convertido en parte de una narrativa que no desea cambiar. Resulta muy interesante observar cómo, desde la Cultura Central, se rechazan avances tecnológicos que, como en este caso, son claramente cuestionables, pero por las razones equivocadas. No es porque se considera información muy valiosa a los recuerdos, sino porque constituyen una identidad ya asentada y que debe quedar inmutable.

Es muy interesante lo que decís Dani sobre la contradicción como traza de "humanidad", y creo que está íntimamente relacionado con la cuestión de si eliminar el aspecto emocional de los recuerdos o no. El gran problema ahí es la irremediable contraposición entre razón y sentimientos. ¿Por qué lo emocional pareciera tener efectos tan dañinos al punto tal que haya que eliminarlo? ¿No habrá una manera de hacer un mejor uso de nuestras emociones, que creo yo constituyen una poderosa herramienta de percepción de la realidad? Lo relaciono también con el planteo de Meli sobre la falta de responsabilidad que implica la eliminación de recuerdos, con el que estoy de acuerdo. Observar recuerdos pasados desde un desapego emocional puede facilitar, en mi opinión, la claudicación de la responsabilidad sobre las acciones pasadas, la cual adquiere otro carácter y otra importancia una vez que se empieza a pensar el tiempo en términos semánticos en lugar de sintácticos. Y como decía Char hace algunas reuniones, el oso del pasado te va a venir a buscar.

A la contradicción que genera la guerra civil entre razón y sentimientos, podemos agregar la fuerte tendencia a la evasión dentro de, como sostuvo Dani en su excelente posteo anterior, una era de búsqueda de verdad y conocimiento. En una época en la que la neurociencia pareciera estar desesperada por llegar a una comprensión cabal del cerebro, encontramos fármacos que nos permitan eliminar recuerdos. En una época que nos ofrece casi infinitas posibilidades, enfocamos nuestra atención en la superficialidad de las máscaras a las que se refiere Aldi. ¿Qué futuro podemos pensar que le depara al humano que se autoimpone cada vez más contradicciones?

 

Emilia, 25/08/2016 14:41
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Comentarios: 2

¡Qué buenos aportes de todos! Quiero sumarme, tratando de enlazar y emprolijar un poco lo que se planteó en el Club:

1) Configurabilidad de los recuerdos: no parece haber una manera de justificarla. No sólo porque son una representación de algo que excede los territorios propios de soberana configurabilidad del individuo, sino porque la idea de aproximación a la verdad subyace en la utilidad misma de la memoria, y la verdad no puede ser nunca sujeta a configuración.

2) Replicantes empáticos: si tradicionalmente se entendía que la diferencia entre humanos y robots estaría dada por la capacidad de empatía (Test Voight-Kampff), no queda desairada, y hasta invertida esta posibilidad de diferenciación? Al convertirse la empatía, mediante su industrialización contemporánea, en un rasgo de clonación imperativa, ¿no quedó el humano hiper-empático en una situación más siniestra que la más fría de las máquinas? ¿No sería deseable que el post-humanismo refundara una empatía post-gregaria, quizás más cercana a un emergente tipo Her (y HAL?) que a los zombies de Instagram?

3) La programabilidad como una constante en la evolución humana: la emancipación, y por ende programación (propia) de cierto orden de nuestras vidas, no debería anular la contigencia o el azar, sino permitirnos desplazar el eje performativo hacia territorios que antes ni siquiera eran mínimamente asequibles (corrimiento de la línea de frente, mano a mano con la entropía y la estructuralidad).

4) Modulación, sincronización...: "Ahora bien cuando hablamos de la configurabilidad de nuestros recuerdos, de nuestras experiencias me resuena un comportamiento cuasi compulsivo que tenemos los humanos de esta generación (la mía y posteriores) que es el de la modulación de nuestra máscara vienesa, la cual enaltecemos embellecemos, decoramos, y cuidamos con suma dedicación... esa mascara que vamos esculpiendo todos los minutos de nuestra vida para seducir en el mar deseado de las redes sociales." Este magnífico fragmento de Aldi va mostrando cómo se operativiza el reemplazo del eje memoria/verdad por el eje experiencia/montaje.

5) ...y contradicción! Memoria preformativa: lo único que nos permite impulsar el post-aprendizaje; no alcanza con cometer menos errores, hay que dejar de "ser" el error. Mientras tanto, la aceleración en complejidad hace fracasar la estrategia de aprendizaje clásica, y genera la sensación de que un aprendizaje operativo se hace cada vez más difícil y costoso. Parecido al "trauma" de la razón. ¿Y si nos colgamos a la nube?

6) La Súper Nube de la Cultura Central y el Streaming: nuevo modelo para relacionar el Experiencismo, la dilución de la memoria y el adelgazamiento de la capacidad de procesamiento del humano descentralizado. Todo vacío se llenará con experiencias en streaming, homogéneas, baratas, industriales. Se multiplica la basura online. Crisis de abundancia y de calidad. Las aplicaciones toman nota y empiezan a borrar automáticamente (Snapchat), cerrando el circuito de la licuación del registro y el adormecimiento de la sensación de responsabilidad.

7) Problema del Umbral: vuelve la Singularidad más recargada que nunca. Siempre hay algo cualitativamente más Importante.

 
Última modificación del comentario realizada el 29/08/2016 01:43

Carlos Lavagnino, 29/08/2016 01:38
Registrado: 17/11/2005
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